Agnus DeiLlegamos justo a la hora de la misa vespertina, providencialmente. Así que nos quedamos.Y como ya anochece, nos quedamos a pernoctar. En un hotel frente al convento de las apariciones, a 10 metros de puerta a puerta.
Así que por la mañana sólo hay que cruzar la calle.
El cuerpo de Santa Margarita María Alacoque permanece incorrupto, expuesto a la veneración de los fieles.Entrada de los sacerdotes para celebrar la Santa Misa en la iglesia del convento de las apariciones.Volvemos a oír misa matutina.
La pintura del altar mayor refleja el momento de las apariciones.
El 16 de junio de 1675, durante la octava de la solemnidad de Corpus Christi, tuvo lugar la más conocida de las revelaciones a Santa Margarita Alacoque.
La virgen estaba rezando ante el sagrario cuando el Señor se le apareció sobre el altar y, señalando su divino Corazón, pronunció esta sublime queja: «He ahí este Corazón, que ha amado tanto a los hombres, que nada ha perdonado hasta agotarse y consumirse para demostrarles su amor, y en reconocimiento no recibo de la mayor parte sino ingratitud, ya por sus irreverencias y sus sacrilegios, ya por la frialdad y desprecio con que me tratan en este sacramento de amor. Pero lo que me es aún mucho más sensible, es que son corazones que me están consagrados, los que así me tratan».10
Con enternecedora bondad, el Salvador pidió entonces que el primer viernes después de la octava del Santísimo Sacramento fuera instituida una fiesta especialmente dedicada a reparar a aquel dulcísimo Corazón por las ofensas contra la sagrada eucaristía, encargándole a su «siervo», el Padre La Colombière, que consiguiera esto de las autoridades eclesiásticas.
Las visitandinas (Orden de la Visitación de Nuestra Señora), siguen habitando el convento.Y partimos, pasando por la capilla neoclásica dedicada a Cristo Rey.


















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