Las elecciones autonómicas en Castilla y León han arrojado un resultado casi idéntico al que había antes de convocarse, con la particularidad de la desaparición de la extrema izquierda comunista y podemita, así como de los restos de Ciudadanos, de cuyos votos se han beneficiado peperos y sociatas.
Suben dos escaños peperos y sociatas y uno Vox. Los peperos por la ley D'Hont, en Valladolid y Burgos, sumando los votos de Ciudadanos, una formación de tintes parecidos. Los sociatas, en Soria, con el ex alcalde de la capital en detrimento de Soria Ya, donde Vox también ganó un nuevo procurador. Y también los sociatas en Segovia, única provincia que aumentó el número de procuradores, uno más, que se lo llevó el PSOE por la misma Ley D'Hont.
Por esa misma ley, en Burgos se adelantó el PP al PSOE y le arrebató un escaño. En Valladolid, los escaños de Podemos y Ciudadanos pasaron directamente a sociatas y peperos. El resto de provincias se quedaron exactamente igual en el reparto de sillones. Pero lo más interesante está en los votos y en los candidatos:






