58 voluntarios fascistas de la República Social Italiana murieron en combate o asesinados tras ser apresados. Un modesto monolito lo recuerda. Una corona, el Himno de Italia, el "Yo tenía un camarada" y la oración, además de algunas palabras recordando los hechos.
El cementerio alemán conserva más de 30.000 cadáveres de soldados alemanes que murieron en esta zona. Una ceremonia similar a la anterior en la cripta del monumento funerario.
Y una visita al inmenso camposanto. Los había con 16 años de edad.
También hubo una visita a la tumba del Duce en Predappio, su pueblo natal y donde se halla el panteón familiar en el que reposan sus restos.
Ave, Duce.
Águilas de Imperio,
De Italia y España unidas,
Con laureles en sus frentes,
Y fieles a tu memoria,
Te dan escolta en el Cielo,
Que límpido reluce,
Pleno de de Eterna Gloria,
Pleno de Fe y de Vida.
Ritorna, Duce, A Noi!
Retorna, Duce, retorna.
Tus legiones forman ya,
Brazo apuntando al Cielo.
Condúcenos a la Victoria,
Eia, eia, lalalá!
Mussolini, ¡Presente!
En el libro de visitas parroquial, en la Iglesia construida por él, también quedó constancia de nuestra visita.
Los monumentos de estética fascista siguen siendo numerosos. Al tener elementos comunes con la épica militar italiana no pueden eliminarnos fácilmente. Como este Monumento a la Victoria en Ancona.
O este altar a los Caídos fascistas que ha sido desprovisto de su nombre, pero cuya simbología es evidente. Está en el edificio de los Mutilados y Heridos de Guerra.
En el mismo edificio el patio central está rodeado de murales bajo soportales que dan cuenta de hechos de guerra italianos durante el siglo XX, incluida la Guerra de España, como nos explica amablemente Juan Carlos Gentile, Secretario General de ANCIS (Asociación Nacional de Combatientes Italianos en España).
Pero españolear lo hicimos en muchos sitios, que españoles por el mundo hay muchos. Y franquistas por el mundo también.
Campo, comida y bebida son buenos elementos para conjugar en amistad y buena españolía.
Pero también en El Vaticano paseamos nuestra inconfundible españolía. Jorge fue nomimado allí como "el español más español del mundo".
Y los españoles presentes quisieron hacerse fotos en la Plaza de San Pedro con la bandera. Además, se llevaron sus calendarios de regalo, como tantos otros en el viaje.
Hasta en la Serenísima República de San Marino se hizo alarde de nuestra españolía.