lunes, 9 de marzo de 2015

Un discurso para Valladolid que no pronuncié.

Me habría gustado decir algo en los actos de Valladolid. No pudiendo hacerlo para no alargar en exceso, debido a la necesidad de que intervinieran otros y a la rotación que se va haciendo entre los diversos líderes, lo pongo aquí para que no se quede en el tintero.



Discurso para Valladolid

Hemos venido a la cuna de un César en cuyo Imperio no se ponía el sol: Felipe II, que nació en esta noble ciudad.
Hemos venido porque tenemos Voluntad de Imperio, ansias de eternidad, grandeza de alma, afanes místicos y guerreros. Para que triunfe la Hispanidad, que es Civilización, que es Lengua, Cultura, Sangre y Religión.
Hemos venido a la Gran Promesa, que tiene su Santuario en Valladolid. La Promesa del Corazón de Jesús al jesuita Bernardo de Hoyos: “Reinaré en España, y con más veneración que en otras partes”. 
El Reino de Cristo no es simplemente una devoción. Es el núcleo del mensaje cristiano para construir una nueva sociedad, un nuevo mundo, una España mejor. Es el Padre Nuestro. Venga a nosotros Tu Reino. No pedimos que nos lleve a su Reino, a los cielos, que nos muramos. No, dice “Venga a nosotros Tu Reino”. ¿En qué consiste?: En que se haga Su Voluntad en la tierra como en el cielo. En el Pan nuestro de cada día. En el perdón de las deudas y de las ofensas. Debemos tanto a Dios en el transcurso de nuestra historia y de nuestras vidas. Y hemos ofendido tanto a Dios colectivamente en las últimas décadas: con el genocidio del aborto, con la prostitución de la familia, con el materialismo, con las blasfemias devenidas en libertad de expresión, con el perjurio, con la negación constitucional de la Majestad de Cristo Rey, con la corrupción de la juventud, con la transgresión pública y privada de todos los Mandamientos.
Por eso tenemos que pedirle a Dios que no nos deje caer en la tentación, la principal de todas, la de trocar su culto y su servicio por el culto a la Democracia,
la nueva religión pagana que nos imponen; y a su nueva Biblia, llamada
Constitución. Y que nos libre de todo mal, del mayor y del menor, del voto útil y del voto del miedo.
En definitiva, lo que pedimos en el Padre Nuestro, el Reinado de Cristo, no es otra cosa que la Civilización occidental y cristiana. La que llevamos al Nuevo Mundo y a los cinco continentes, defendiéndola del asalto de los bárbaros, que ya están dentro y la poseen. Que germinaban en aquel 1733 en logias y enciclopedias. 
 Uno de los fusilamientos de la imagen del Sagrado Corazón de Jesús del Cerro de los Ángeles por milicianos frentepopulistas en 1936.
Esa Gran Promesa fue hecha en esta ciudad y en esa Basílica en 1733. Su culminación escultórica es el Monumento del Cerro de los Ángeles, ante el cual se consagró España en 1919 y que también fue fusilado y dinamitado por los rojos en el 36, como quieren hacer ahora con otros monumentos, como el de Onésimo Redondo

 El monumento en su inauguración por Franco el 24 de Julio de 1961, a los 25 años de su muerte en Labajos. Y en la actualidad. Tiene 31 metros de altura, por los 31 años que tenía Onésimo Redondo.

Su afán iconoclasta, talibán y asesino de la memoria es una constante histórica. Desde Mosul al Valle de los Caídos, desde Nínive a Valladolid, desde Irak hasta España, los bárbaros del Estado Islámico y los bárbaros socialistas están en una misma onda telúrica que procede del Averno.
 Retablo del Altar Mayor y Cúpula del Santuario Nacional de la Gran Promesa.
Están en el Santuario Nacional de la Gran Promesa los nombres de los 113.178 caídos por Dios y por España durante el oprobioso Régimen republicano de 1931 y hasta el 1º de Abril de 1939. Ese es el sagrado tributo de sangre que ofreció España a Dios. Nosotros no lo olvidamos. No olvidamos nuestra historia. No olvidamos a nuestros muertos. Frente a una mendaz y sectaria Ley de Memoria Histórica promovida por los mismos conmilitones del mismo partido que fue autor de la inmensa mayoría de aquellos crímenes. Los mismos que prohibían llevar luto por los muertos que ellos mataban. Esos mismos quieren que desaparezca todo vestigio de sus crímenes. Los asesinos quieren matar dos veces. Físicamente entonces. Y espiritualmente ahora. El olvido es una segunda muerte. La definitiva.  
 La España en Marcha en Valladolid, Plaza de la Coca, el 8 de Marzo de 2015.
Pero aquí están nuestras banderas. Y aquí estamos nosotros para gritar alto y claro que siempre, siempre, estarán ¡Presentes! Caídos por Dios y por España ¡Presentes!
Nosotros hacemos solemne promesa en este día de retomar el proyecto del Alcázar de Cristo Rey que fue proyectado y no realizado. 
 La bandera rojinegra con las flechas yugadas en la Plaza Coca de Valladolid. 8-3-2015.
Hemos venido a las fuentes de la Justicia Social, donde brotaron los viejos jonsistas, donde el nacionalsindicalismo se hizo escuela y milicia, valor y verdad. Donde los Onésimos, los Girón, Martínez Bedoya, Mercedes Sanz Bachiller,  Dionisio Martín Sanz y Gutiérrez del Castillo.
Juntas Castellanas de Acción Hispánica, periódico Libertad, que publicó Los Protocolos de los Sabios de Sión. Luego Igualdad. Luego J.O.N.S. Pensamiento y Acción. Cabeza y Corazón. 
Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalistas. Unidas a la Falange Española un glorioso 4 de marzo de 1934, hace ahora 81 años.
Nacieron por afán de Justicia, por recobrar una Patria herida de muerte; un pueblo castigado a la pobreza y a la servidumbre. 
Y lo necesitamos hoy tanto como en los años 30 porque otra vez fúnebres presagios como negros nubarrones se ciernen sobre nuestra Patria.
Mientras nuestros niños son asesinados antes de nacer y nuestros ancianos son acechados por la muerte dulce de la eutanasia, el puño del alfanje aporrea nuestra puerta, el avaro capitalismo financiero internacional hace negocio mientras nuestras fábricas cierran y nuestras gentes pierden el trabajo, el hogar y la familia. Y pérfidos traidores se quieren repartir la túnica inconsútil y sagrada de nuestro territorio para dar muerte a España y para que sobre sus huesos bailen un aquelarre maldito los nietos de Pasionaria y de Carrillo

Cuidado con los que se confunden de banderas, que eso puede traer la muerte, como le pasó a Onésimo porque vio banderines rojinegros y monos azules en Labajos. Todavía hay quien se cree que tenemos algún parecido con los anarquistas, que alguna vez fueron serios, aunque fueran criminales, y ahora son una chusma drogadicta y nihilista, subversiva y amoral. Y algún extraviado confunde al Coletas con José Antonio. Hay que estar muy extraviado. 
 Escudo de La España en Marcha, con la empuñadura de la Tizona del Cid.
Por eso quienes formamos “La España en Marcha”, las organizaciones patriotas que hemos apostado por la unidad, por la hermandad, por deponer toda diferencia legítima en aras de nuestra Patria,  hemos empuñado la Tizona del Cid embrazada en un escudo. Porque necesitamos reconquistar España. Porque tenemos que salvar a España.
Siguiendo a San Pablo: “Embrazad el escudo de la fe, con que podáis apagar los encendidos dardos del maligno. Tomad el yelmo de la salvación y la espada del espíritu.” Ef. VI 16-17
San Pablo, que vino a evangelizar España y así lo dice en su epístola a los Romanos, XV, 24. Porque Hispania, que es el nombre de España en latín, ya existía antes que sus regiones actuales. España no es el resultado de haber invadido e incorporado a otros pueblos de la península. Las regiones se hicieron en el esfuerzo de la Reconquista y culminada esta, se unieron de forma natural, a lo que les conducía inevitablemente su geografía, su historia, su religión y su cultura.
Sí, nosotros somos los auténticos españoles, los verdaderos españoles, los que no luchamos por miras personales, sino por amor a nuestra Patria, que es España. Por eso aquí se ven banderas de España. Y banderas de España con su gloriosa águila de San Juan, que representa el Evangelio de San Juan, el catolicismo. Lo que Menéndez Pelayo describía como “España, evangelizadora de la mitad del orbe, luz de Trento, espada de Roma, martillo de herejes, cuna de San Ignacio”. 
 Frontal de la fachada principal del Templo Expiatorio de España en el Tibidabo. Santos españoles.
Somos pues, la conciencia viva de España. Una España adormilada, engañada, frustrada, estafada.
Si levantaran la cabeza levantarían también el brazo y nos acompañarían en esta lucha el Don Pelayo y el Cid, San Fernando y Jaime el Conquistador,  los Católicos Reyes y los infantes de Lara, Blas de Lezo y el Timbaler del Bruch.
Con nosotros derribarían los ídolos de la Democracia y la Tiranía Hernán Cortés y Juan de Austria, Pizarro y el Gran Capitán.
Y escribirían nuestros discursos Lope y Cervantes, y narrarían nuestras gestas el anónimo del Cantar del Mío Cid y Alonso de Ercilla. Los endecasílabos de Juan Boscán y las cuartetas de Berceo, las sátiras de Quevedo y los romances de Espronceda
 Grupo escultórico del monumento nuevo en el Cerro de los Ángeles. Representa la España misionera, con Isabel la Católica a la cabeza, Colón, Hernán Cortes, Fray Junípero Serra y tres indios.
 Entrada a la Basílica del Cerro de los Ángeles, con San Isidro, San Isidoro y Fernando III el Santo.
Y rezarían con nosotros Isidro el labrador y San Fernando el guerrero, Teresa de Jesús y Francisco Javier, y los mártires innumerables de Zaragoza y del 36.
Como dijo Javier Martínez de Bedoya, bilbaíno, jonsista del grupo de Valladolid:
"...Con nosotros el Ejército imbatido, disciplinado, desinteresado, generoso y heroico. Con nosotros los técnicos, los poetas y los Ministros de Dios. Fuera, a nuestro margen, los enemigos permanentes de España: los rojos y los blandengues, los marxistas y los politicastros..."  
En esa lucha estamos comprometidos hasta dar la vida. Decimos como Espronceda, en la canción del pirata:
Y si caigo,  ¿qué es la vida?  
Por perdida  ya la di  
cuando el yugo  del esclavo  
como un bravo sacudí. 

¡¡¡ Arriba España !!!                           ¡¡¡ Viva Cristo Rey !!! 

José Luis Corral - 8 Marzo 2015.