jueves, 31 de octubre de 2013

Conmemoración de la Batalla de Belchite

Misa heroica en Codo
(pueden ampliarse las fotos pinchando sobre ellas)
(
 Venciendo todas las dificultades, todas las incomprensiones y todas las injusticias, la Hermandad Nacional de Banderas de Falange de Aragón ha vuelto a recordar a los Caídos de la Batalla de Belchite, donde más de 3.000 personas entregaron sus vidas por Dios y por España.
El Ayuntamiento socialista de Belchite, tras profanar la lápida antigua del enterramiento del Trujal, retirando las esculturas del gran escultor aragonés de fama internacional Pablo Gargallo, ha cercado el recinto del pueblo antiguo impidiendo el paso, por lo que hubo que decir la Misa en el entorno de la capilla de Codo donde cayeron los falangistas y requetés que la defendían, siendo fusilados al rendirse los combatientes requetés.
 La Misa la ofició nuevamente el Padre Amable Redón, nonagenario y de muy delicado estado de salud. Una misa heroica, pues el sacerdote no podía ni leer, habiendo de hacerlo el diácono Juan Redondo, incluso el Evangelio y ayudándole a recordar el cánon del Santo Sacrificio, que hubo de hacer de memoria, aunque no le faltaron bríos al viejo capellán legionario para recordar a todos el deber de recordar a los caídos y seguir viviendo sus ideales. Y para entonar cantos y para repartir la Sagrada Comunión.
 Fue una Misa contra viento y marea, vigilando celosamente para que el viento no se llevara las Sagradas Formas ni desmantelara el improvisado Altar. Pero estamos ciertos de que miriadas de ángeles y antepasados nuestros, combatientes y patriotas que ya militan en la Iglesia Triunfante, asistieron desde las gradas del cielo a esta Misa tan especial y sobrenatural, a la intemperie, a la que asistió con gran devoción un nutrido y selecto grupo de soldados de Cristo.

 Tras la Misa tomó la palabra Carlos Pérez de Tudela para recordar tiempos mejores y para augurar otros aún mejores.
 Aitor, por La Falange, llamó al compromiso, la unidad y la acción, que se han de asumir sacrificadamente.
 José Luis recordó que son tiempos de unidad. Unidos para vencer, como lo reclaman nuestros mártires, nuestros caídos y cuantos nos han precedido a lo largo de más de 2.000 años de historia para legarnos una Patria Grande que no podemos perder.
El enemigo nos muestra el mayor de los odios, porque sabe que nosotros somos el peligro para su corrupto poderío inescrupuloso e inmoral, el de quienes asesinan legalmente a 120.000 niños cada año en España, el de quienes corrompen a la juventud y a la infancia, el de quienes destruyen la familia y condenan al paro, a la inseguridad y al hambre a nuestro pueblo, el de quienes se atreven a insultar a nuestra Patria y pretenden dividirla y destruirla.
Pero nosotros, venciendo todas las dificultades, siempre encontraremos el modo de seguir adelante, por muchas trabas que nos pongan. Nos acompañan los ángeles y los santos, que nos mostrarán el camino de la victoria como se lo mostraron a los cristianos por los riscos de Sierra Morena para obtener la victoria de Las Navas de Tolosa.
Sí, venceremos, y el enemigo también lo sabe. Venceremos otra vez. Por eso nos odian. Porque la Omnipotencia de Dios se fija en nuestra debilidad, en nuestra humildad, en nuestra lealtad, en nuestra pureza de intenciones, en nuestro testimonio y cuando El quiera derribará del solio a los poderosos y quebrantará su orgullo. Por eso seguimos enarbolando estas banderas y cantando estos himnos, porque son los que anuncian esa Victoria que ha de volver.
 El Secretario de la Hermandad recordó varios episodios de la batalla. Tras colocar las 5 rosas simbólicas en la Cruz de Hierro levantada por la Confederación Nacional de Combatientes, mientras se cantaba el "Yo tenía un camarada", se terminó con los Himnos Patrióticos: Oriamendi, Cara al Sol e Himno Nacional, con los gritos, vivas y presentes de rigor.
 Después, buena parte de los asistentes se acercó a la Cruz que recuerda a los requetés, donde fue colocada otra ofrenda y se hizo una foto de grupo. A continuación, la retirada a los lugares de origen, previas comidas de hermandad que en esta ocasión se hicieron por grupos separados en razón de sus puntos de destino.
 Algunos prosiguieron un peregrinar patriótico, visitando algunos lugares cercanos, como esta Cruz de los Caídos, la Placa de los Caídos y el recuerdo a un sacerdote asesinado por los rojos.







Mar, 1 de Oct, 2013 6:47 pm

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