También José Antonio Primo de Rivera y su hermana Pilar, como el resto de la familia Primo de Rivera, recibieron nuestra visita, oración y flores en el cementerio de San Isidro.
En la Capilla de San Isidro fue oficiada la Santa Misa por los difuntos enterrados durante el mes en el cementerio y por cuantos quieran pedir los fieles. Nosotros apuntamos a José Antonio y a Pilar Primo de Rivera.
Entre las asistentes, una señora muy parecida a Berta, la de "La que se avecina". La saludamos luego.
Por último, ante la Cruz de los Caídos, que este año no nos taparon, un breve acto y una foto de recuerdo, con las banderas de la Cruzada y con el cuadro-fotografía de "Vilabrú", testigo presencial y pintor excepcional de los hechos acaecidos en la Pradera de San Isidro en aquel luctuoso verano de 1936. Entre aquellas buenas gentes inocentes, un vecino de Vilabrú y su hijo, que fue con el padre para ver dónde lo llevaban. Fusilaron a los dos. Y los frailes y los niños pobres que no tenían donde irse en verano con sus familias y también fueron fusilados. Entre los facinerosos, si alguno fue apresado, juzgado y condenado a cárcel o a pena de muerte, entonces es una víctima del franquismo con la Ley de Memoria Histórica y la Ley de Memoria Democrática y él y sus herederos tienen derecho a cuantiosas indemnizaciones. Los inocentes fusilados, no.








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