Por Serbia íbamos de paso, pero no pudimos dejar de visitar su capital Belgrado, una gran capital europea en la confluencia del Danubio con el Sava. Conjuga la modernidad de sus rascacielos con la historicidad de una ciudad antigua, capital de Serbia y también de la antigua Yugoeslavia hasta su desmembración.
Notables edificios de finales del XIX y principios del XX, junto a espectaculares iglesias ortodoxas, sobre todo su Catedral de San Sava:
Y San Marcos.
La Asamblea Nacional.
La Parroquia Católica de Cristo Rey, donde oímos Misa. 16.300 católicos en una ciudad de más de millón y medio de habitantes. Casi todos ortodoxos.
El Escudo de Serbia cuenta con un águila bicéfala. Y una corona, aunque sea una República.
Y San Marcos.



























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