lunes, 2 de julio de 2018

Sobre la intentona socialista de sacar a Franco del Valle de los Caídos

José Luis Corral

La intentona
La proclamada intentona de sacar el cuerpo del Generalísimo Franco del lugar en el que fue enterrado en el Valle de los Caídos, donde sólo una losa y la inscripción de su nombre lo recuerdan, es el Rubicón que se propone cruzar un Partido Socialista que ha dado rienda suelta a sus instintos guerracivilistas, a su odio inveterado contra quienes le vencieron al intentar convertir España en una República socialista en la órbita de la Unión Soviética.

La Memoria Histórica
La Ley cínicamente denominada de Memoria Histórica ha sido un intento de borrar la huella de sus inmensos crímenes y latrocinios, cosa ya imposible en esta era digital, con el pretexto demagógico de dar un entierro digno a quienes les importan un bledo y sólo les sirven para utilizar como coartada; aquellos pobres que se vieron obligados a combatir a la fuerza en su mayoría o fueron engañados por unos miserables que les prometían el paraíso socialista y les condenaron al infierno del terror rojo y a la muerte frente a los caballeros de la Cristiandad que querían arrasar, o de espaldas por sus comisarios políticos y sus aliados de las diversas tendencias del rojo al encarnado, que se mataron entre sí como bestias; ahora, los socialistas, azuzados por sus aliados comunistas y podemitas, que son los mismos perros con distintos collares, pretenden recomenzar la tarea que suspendieron el 1º de Abril de 1939.
Los nuevos milicianos
Para engrosar sus menguadas filas se proponen crear una clase privilegiada de beneficiarios de sus atrocidades, que les sirvan como fuerza de choque, como nuevos milicianos, a razón de 135.000 euros por cada uno que sea "víctima" del franquismo, lo que incluye desde los muertos en la guerra, a los ajusticiados por crímenes de lesa humanidad, a los condenados a diversas penas y también a los maquis y a los terroristas hasta el 15 de junio de 1977, pues quieren declarar nulos todos los juicios del franquismo. Borran sus crímenes y fabrican una legión de chupópteros, sólo por ser descendientes o colaterales o con alguna relación sentimental con alguno de los afectados.
Esos Batallones de la Revolución, semejantes a los "sanscoulottes" de la Revolución Francesa, a los soviets de la Rusia que se hizo Soviética, a los milicianos del 36, a los pandilleros de Castro, Hugo Chávez, Maduro, Daniel Ortega y demás congéneres de la Revolución, se incrementarán con los muchos inmigrantes acogidos benefactoramente a costa de los contribuyentes y cotizantes españoles. Y mucho más con el ejército de parados que crearán arruinando la economía otra vez. Porque la Revolución no se puede hacer si no hay pobres. Si no los hay, hay que fabricarlos, porque de ese nicho de desesperados, a los que se otorga una serie de beneficios frente al común de la población, surge el batallón de mamporreros sin escrúpulos que obedecerán todas las órdenes y consignas, como ya hemos visto más veces. Los mamporreros tendrán papel higiénico.
La Justicia Social
Podían los socialistas españoles (es un decir), haber imitado a sus colegas nórdicos y crear un estado del bienestar tan avanzado que hubiera dejado en ridículo a Franco, a Girón y a todas las políticas sociales del franquismo. Ese tenía que haber sido su campo de batalla, el de las conquistas sociales, que no son el aborto y la eutanasia, cultura de la muerte, ni la destrucción de la familia, ni dinamitar el salario con inmigrantes, ni inflacionar el precio de la vivienda con esos mismos inmigrantes, ni entregar girones de la soberanía nacional ora al mundialismo, ora al nacionalismo burgués, racista y excluyente. Pero no, su atávica genética, su ADN criminal y ladrón, revanchista y anticristiano, mentiroso y homicida, les ha llevado a fijarse en los modelos cubano, nicaragüense, venezolano y boliviano. No tienen perdón de Dios.
Jefe del Estado
Francisco Franco, lo quieran o no, fue el Jefe del Estado español durante 40 años. Por tanto, representó a España ante todas las naciones y poderes del mundo, que le reconocieron como tal. Su Estado era el Estado Español y él era su Jefe. Todas las leyes de ese Estado creado por Franco, recuperando la Soberanía Nacional, han sido legales y lo siguen siendo mientras no sean cambiadas legalmente por otras. Su bandera, su himno, el nombre de Reino de España, la sucesión en la Jefatura del Estado, todo, son patrimonio de un Estado que se prolonga en el actual. Por eso, el Estado Español tiene que respetar y rendir la máxima consideración a uno de sus Jefes de Estado. Otra cosa es que estén de acuerdo con él, que le llamen Dictador o lo que le quieran llamar, que son consideraciones políticas. Pero deben respetarlo. Y mucho más respetar la tumba, lugar de reposo sagrado para toda persona que pertenezca a la Civilización Occidental.
Aquel Jefe del Estado es evidente que gozó del apoyo de una gran parte del pueblo español, que le acompañó en sus recorridos por toda la geografía nacional, en su velatorio y en sus funerales y que le siguió rindiendo culto de admiración los siguientes 40 años después de muerto, llenando la Plaza de Oriente y el Valle de los Caídos. Aquel Jefe del Estado contó con el apoyo de todas las instituciones, la Iglesia, el Ejército, las Cortes, la Judicatura, la Universidad, los Sindicatos y el empresariado. Ahora, los talibanes democráticos que han arrasado tantos monumentos, no pudiendo arrasar la Plaza de Oriente y el Palacio Real, quieren sacar al Caudillo de su tumba y arrasar el Valle de los Caídos. Y quieren prohibir, multar y encarcelar a quien se atreva a defender la memoria de un Jefe del Estado español.
Las siguientes etapas
Después de esto, los socialistas y sus colegas la tomarán con la Monarquía, el himno y la bandera. Que nadie lo dude, porque proceden del franquismo y porque los talibanes no se esfuerzan en ocultarlo. Y con la Iglesia, por más que algunos cobardes y traidores de la Jerarquía se afanen en mostrarse sumisos y obsequiosos con los nuevos bárbaros. Porque si a alguien benefició Franco fue a la Iglesia, a la que salvó de la mayor persecución de toda su historia, no en solitario, claro, sino acaudillando al pueblo español católico. Desde Constantino el Grande sólo Carlos V y Felipe II podrían compararse con el Generalísimo Franco.


La provocación del enemigo
Este comportamiento bárbaro e incivilizado que caracteriza a los socialistas españoles y a sus aliados, intentará rematar la faena con un golpe tan brutal como su rabia mal contenida estos 80 años. Al ofender y herir los sentimientos más nobles de millares de españoles que admiran a Franco, buscan la forma de enfrentar a esos patriotas con un cuerpo militar de noble tradición como es la Guardia Civil.
Los patriotas no deben caer en la provocación, en la trampa que prepara el gobierno socialista. El Valle de los Caídos no es un lugar de enfrentamiento, de violencia, sino de oración, testimonio y verdad. La resistencia, si se produce, pacífica. Desmayarse no es violencia. Cualquier incidente grave puede y quiere ser aprovechado como pretexto para cerrar el conjunto monumental y expulsar a los monjes benedictinos. El enemigo no es la Guardia Civil. El enemigo no está en el Valle de los Caídos. El enemigo son los socialistas. Y los socialistas no están en el Valle de los Caídos.

5 comentarios:

  1. Excelente artículo, de lo mejor de la red. A retener el último párrafo.

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  2. Ojalá la verdad tuviera más medios de difusión. Sigue la lucha POR LA VERDAD

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  3. Es importante preparar una táctica, y el Sr. Corral ofrece respuestas.

    Carolus

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  4. Se pueden llevar banderas de España, pero lisas, sin escudos

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    1. Al Valle no, ni lisas. No dejarán que se pasen.

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