lunes, 16 de febrero de 2015

La España en Marcha alza sus banderas en Alicante. Por nuestra identidad y nuestra cultura.

La España en Marcha ha salido a la calle en Alicante, por donde nace el sol, junto al Mediterráneo, en la ciudad donde terminó la Cruzada Nacional de Liberación, donde fue fusilado José Antonio Primo de Rivera. El sitio elegido fue el Puerto, a la vera del "Santísima Trinidad", el buque insignia de la flota española durante buena parte del siglo XVIII y hundido en la batalla de Gibraltar.
Docenas de militantes llegados de toda la región levantina y de otras provincias han respondido al buen quehacer de la territorial de la Territorial y la Provincial de La Falange, que han organizado el acto. Jóvenes sobre todo, destacando los falangistas, Movimiento Católico Español y Acción Juvenil Española, así como de Alianza Nacional.
Una escuadra de AJE se encargó de atender un puesto con alguna propaganda y algún material patriótico, que fueron recogidos ávidamente por asistentes y viandantes, poco acostumbrados a un evento patriótico como este.
 Con las banderas plantadas, luciendo sobre todo las enseñas españolas con el glorioso águila de San Juan, con el poderoso respaldo de la nao expuesta.
En lo alto, el Castillo de Santa Bárbara, testigo de tantos aconteceres, símbolo de una resistencia contra las invasiones que llegaban por la mar.
Y fueron llegando más y más banderas, para dar realce y colorido al acto.
 Y se fueron congregando en torno, militantes en su mayoría.
Pero también viandantes que se quedaron a escuchar los discursos, tan distintos a los que se oyen machaconamente por los medios de comunicación.
 Habló primero un joven representante de Alianza Nacional, que se refirió a nuestra larga historia, desde los íberos y los celtas, la invasión musulmana, la expulsión de judíos y moriscos y la necesidad de emular a nuestros antepasados para hacer frente a nuevas invasiones.
José Luis Corral se refirió a nuestras señas de identidad, que vinieron por este mar Mediterráneo desde Oriente, con fenicios, griegos, romanos y con el Evangelio. Se refiriò luego al nombre del navío de guerra, el más famoso de nuestra historia naval, el "Santísima Trinidad", una réplica del cual estaba detrás, para explicar la gran diferencia que hay entre un Dios terrible y distante en el que creen judíos y musulmanes y el Dios trinitario. Un Padre que nos ama, al que podemos tutear. Un Hijo que se ha hecho Hombre para compartir nuestra naturaleza, para darnos ejemplo de vida y para redimirnos con el Sacrificio en la Cruz. Y un Espíritu Santo que habita en nosotros por el Bautismo, haciéndonos su Templo. No son sólo cuestiones teológicas, sino una cosmovisión del mundo con diferencias abismales con otras religiones. Por eso fue imposible la convivencia con judíos y musulmanes. No es igual la usura judía que la caridad cristiana. No es igual la mujer que se puede cambiar por camellos y desposar de cuatro en cuatro que la esposa unida al hombre indisolublemente con una igualdad esencial. Y lo mismo ocurre con el trabajo, la representación política, la libertad, el hombre y la vida.
Pero esta cosmovisión, esta cultura, esta civilización, que dieron lugar al Imperio más grande del mundo, donde no se ponía el sol, no se defienden solas. Necesitan de la unidad y de la espada. Por eso "La España en Marcha" ha escogido como símbolo la empuñadora de la "Tizona" del Cid. Empuñándola alcanzaremos la Victoria.
Por su parte, Juan Pedro Marín espoleó a los asistentes para combatir la invasión que estamos sufriendo, una inmigración descontrolada que crea conflictos y perjudica las condiciones de vida de los trabajadores y las familias españolas.
 El acto terminó con el "Cara al sol", cantado bravamente, con emoción y con fuerza, con los brazos derechos enhiestos, hacia el cielo azul, en ángulo de 45º.
Luego, los gritos de rigor y los saludos e intercambio de teléfonos para seguir en contacto, tejiendo esa red necesaria para ser eficaces y conseguir una pesca cada vez más abundante.
 Los militantes del MCE y AJE se trasladaron posteriormente al cementrio de Alicante, para visitar la tumba primitiva de José Antonio Primo de Rivera, donde rezaron una oración.
 En tan solemne y sagrado lugar recitaron la Promesa cuatro jóvenes camaradas de Acción Juvenil Española y dos del Movimiento Católico Español. Así subrayan su compromiso, invocando la Bendición de Dios y la protección de los ángeles, los santos y los caídos para cumplir sus deberes para con Dios y con la Patria.
Una foto de familia antes de dispersarnos, aunque algunos siguieron luego en una comida de hermandad con varios camaradas falangistas, haciendo planes de futuro.