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lunes, 4 de noviembre de 2013

Honras fúnebres por los 67 asesinados del Túnel de la Muerte, en Usera

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 Se ha celebrado una Misa por los 67 asesinados encontrados en el Túnel de la Muerte, en Usera. En la imagen, el sacerdote oficiante.

 Los llevaban allí, entre octubre y noviembre de 1936, engañándolos con el pretexto de pasarles a zona nacional a cambio de joyas y dinero. Una vez que entregaban cuanto tenían, eran asesinados sin piedad. Alguno consiguió escribir con la hebilla de su cinturón en el cemento: 
 “Me han preparado una encerrona y traído a esta casa con otros quince más, espero nos fusilarán, cúmplase la voluntad de Dios. Manuel Toll Messía, Carbonero y Sol 4 Madrid”
Entre los 67 asesinados había  varios aristócratas, como el marqués de Fontalba y su hijo Pepe Hoces y Cubas, de 20 años; dos hijos del marqués de Urquijo, don Estanislao y don Santiago; el marqués de Peramán; don Fernando Díaz de Mendoza, marqués de Fontanar, hijo del glorioso actor; el señor Navarrete, hermano del ex director del Banco Español de Crédito; los cinco hermanos Méndez y González Valdés; don José Duque de Estrada y Moreno, decimotercero marqués de Casa Estrada, hijo de la marquesa de Villaparies, de la aristocracia sevillana, joven e impetuoso propagandista de la Causa nacional, afiliado al grupo albiñanista; el fiscal del Tribunal de Casación de Cataluña, señor González Prieto, y su hijo; el señor García Conde, hermano del actual (1939) embajador de España en Roma; el señor Covián y Frera, hermano del actual (1939) presidente de la Sala de lo Civil de la Audiencia Territorial de Madrid; don Daniel Bonilla Sanmartín; un canónigo madrileño, y tantas otras personalidades que cayeron víctimas del crimen más alevoso e indignante que se puede concebir.
Casi todos los que huyeron lo hicieron con sus alhajas y cuanto pudieron poner a salvo, pues se les garantizaba el paso de todo. Abandonaron las Embajadas, donde estaban refugiados, en ambulancias de la Cruz Roja, y ya no se supo más de ellos hasta que entraron las tropas nacionales.
Los responsables no fueron unos poquitos, como suele suceder. El sector estaba guardado por la 36 Brigada Mixta del Ejército Rojo, con un comandante del Quinto Regimiento al frente, Justo López de la Fuente, que continuó con sus fechorías durante la guerra y en la Segunda Guerra Mundial, llegando a entrar otra vez en España para reconstituir el Partido Comunista en Madrid, cuando fue detenido y juzgado, muriendo por causas naturales en prisión, a los 3 años de haber sido detenido, en 1967.



  
El siniestro túnel se ha convertido en cripta funeraria y sobre el terreno se alzó tras la guerra el Colegio de Nuestra Señora de la Providencia, regentado por las Hermanas Teatinas.
 
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