domingo, 24 de noviembre de 2013

Acto en la Plaza de Oriente de homenaje a Franco y José Antonio

38 años después de la muerte de Francisco Franco, Caudillo de España y Generalísimo de sus Ejércitos, se ha vuelto a celebrar el acto conmemorativo tradicional, interrumpido sólo en 1982. La Plaza de Oriente es el lugar escogido porque fue el lugar donde varias veces Franco congregó al pueblo español, que lo aclamó y en la cual se celebró su funeral de "córpore insepulto".

Al principio se juntaban cientos de miles de españoles y extranjeros en estas concentraciones. Hubo un largo y lento declive que no es el momento de explicar, pero completamente lógico por el largo paso del tiempo y la desaparición de los protagonistas principales.
Sin embargo, desde hace 3 años, cuando estuvo a punto de desaparecer por abandono de quienes se encargaban hasta el momento, habiéndolo reflotado entre Fuerza Nueva, Nudo Patriota Español y Movimiento Católico Español, el 20-N en la Plaza de Oriente ha ido recobrando un vigor y una prestancia que lo sitúan en la cúspide del acontecer político patriótico.
El 20-N fue el germen de una colaboración que ha ido creciendo y que se llama "La España en marcha". Y se nota. Tanto por la afluencia de gente y por la aportación juvenil como por el eco en los medios de comunicación, tan cerrados y hostiles a cuanto proceda de nuestras filas. Particularmente desde el 11 de septiembre, con la entrada en la librería Blanquerna, donde se celebraba un acto encubierto de separatismo organizado por la Generalidad catalana,  en lo que muy acertadamente el senador Anasagasti definió como una presentación en sociedad para conseguir unos objetivos políticos. Desde entonces, "La España en marcha" está de continuo en los medios de comunicación. Luego fue el 12 y 13 de Octubre y ahora el 20-N. Donde está "La España en marcha" están los medios informativos, que dan cuenta, más o menos sesgadamente, de los actos. Se ha podido comprobar con la comparecencia en la Plaza de Oriente y con la Marcha de la Corona, que numerosos medios españoles y extranjeros han dado a conocer a sus lectores.
Sin embargo, otros actos de semejante tenor, que podrían tener quizá más eco en otros momentos, con la presencia de relevantes personalidades, como pasa con la Misa en San Jerónimo, pasan completamente desapercibidos.
Es una lección. Como dijo José Luis Corral al final de su discurso, la consigna es "Unidad y Acción". La unidad de acción de los grupos que componen "La España en marcha", así como su decidida acción en la calle, han encontrado el eco que esperaba el patriotismo español y la sociedad en general, que se extrañaba de la falta de reacción, única en Europa, cuando la crisis es tan grave y profunda.
España se está despertando y el toque de clarín lo da "La España en marcha".

Desde mucho antes se fueron formando los puestos de propaganda de los diversos grupos. Acción Juvenil Española montó el suyo en una esquina del Teatro Real. Calendarios, lotería, llaveros, mecheros, insignias, camisetas, abanicos, pulseras, pegatinas.... Bien atendido todo por chicos y chicas alegres, de buena presencia, serviciales e idealistas, algunos de ellos primerizos en este acontecimiento que es el santo y seña del patriotismo español, el 20-N.
La pancarta de Acción Juvenil Española fue bien visible durante toda la mañana y se reprodujo en mil imágenes, dando imagen y fondo al acto.
También los camaradas italianos fueron madrugadores. Mussolini, el Duce, volvió al encuentro del Caudillo.
Tras un responso rezado por el Padre Joaquín Fernández de la Prida, comenzó el acto con la presentación de José Pedro Cruz, que inició un largo rosario de alabanzas al Régimen de Franco y acusaciones al actual Régimen Democrático, constante de todos los oradores en el transcurso de la mañana. Llamó al compromiso para el resto de los días del año.
Una modesta presidencia, consistente tan sólo en la primera línea de sillas, fue formada por los oradores y líderes de "La España en marcha". También estaban el General Blas Piñar y Emilio Mariat, que tantas veces intervino y que esta vez no pudo hacerlo por la necesidad de que intervinieran todas las organizaciones.
También se habilitaron numerosas sillas para el público, ya que el acto no se hace para unos minutillos. Ya que estamos y que muchos vienen de lejos, hay que estar y despacharse a gusto.
Banderas y pancartas daban un aspecto magnífico a la concentración, reflejándose y multiplicándose además en las cristaleras del Teatro Real.
La mañana estuvo espléndida, soleada con un tiempo tibio al sol, aunque había comenzado muy fría. Pero se calentó, vaya si se calentó.
Francisco Torres, uno de los oradores más característicos del 20-N, llevaba bastantes años sin tomar la palabra, aunque siempre siguió asistiendo.Trajo y leyó un mensaje de Blas Piñar López, el gran caudillo del patriotismo desde la muerte de Franco, cuyo nombre fue acogido con grandes vítores y aplausos y el grito de "Caudillo Blas Piñar". Como haría el resto de oradores, recordó los aciertos y avances del franquismo y que parecen los demócratas los mayores franquistas, pues con sus errores y corrupciones parece que se han propuesto reivindicar aquella época mucho mejor.
La gente aplaudió, gritó y disfrutó de una gran jornada patriótica. Todo el espacio que quedaba libre ante el Teatro se llenó de gente.
Intervino Belén Espona, que actuó de presentadora en otros 20-N, para traer un mensaje de la "Asociación In Memoriam Juan Ignacio", adhiriéndose al acto y recordando la figura de este joven patriota asesinado por el sistema.
Volvieron también los viejos fotógrafos, algunos que no veíamos en estas lides desde hace años, junto a los que sí continuaron. Otra buena señal.
Manuel Canduela habló valiente, directo, sin papeles, porque cuando se habla con el corazón no hacen falta papeles. Yes que  en este día a todos nos salió afuera ese franquista que llevamos dentro, ese corazón patriota que no puede sino emocionarse cuando habla de su Patria, del ayer y del presente y de un futuro mejor que todos soñamos.
Relucían las banderas de Democracia Nacional, bien visibles y vistosas, añadiendo movimiento, alma y color al evento.
Qué bello espectáculo de patriotas, de gente de bien, de gente honrada, de pueblo. Alguno de los oradores recordó que nos llaman tribu. No, no somos una banda, una tribu urbana. Somos un pueblo, el verdadero y genuino pueblo español, con gente de todas las edades, que las almas son inmortales. Almas ardiendo, que diría León Degrelle.
Pedro Pablo Peña fustigó con la agudeza directa que le caracteriza a la actual clase política y muy particularmente al "mejor embajador de España", que no hace otra cosa sino llevarse comisiones por todos los negocios que se hacen por parte del Estado español y de las empresas que patrocina.
El abogado Félix Salmerón habló por La Falange, de la cual hubo una representación a pesar de la larga y dura noche de caminata de crudo invierno de la víspera hasta la misma madrugada de este domingo. Además de traer el mensaje de justicia social y hermandad de la Falange fundada por José Antonio, denunció la filtración de datos personales y la filiación completa de todos los detenidos tras la entrada en la librería Blanquerna, mientras que violadores y criminales autores de gravísimos delitos son presentados sólo con sus iniciales.
José Luis Corral anunció que la mayor parte de lo que quería decir ya lo habían dicho los anteriores oradores, pero tuvo tiempo de soltar unas cuentas verdades. Maldijo al autor de tanta calamidad que ha truncado la España próspera que nos dejó el Caudillo para empuercarnos en esta ciénaga de indignidad y deshonor:

¡Maldito!. ¡Maldito sea!. ¡Maldito sea por siempre!. ¡Maldito sea su nombre!. ¡Maldita sea su estampa!. ¡Maldito sea en la vida!. ¡Maldito sea en la muerte!. ¡Maldito!. ¡Maldito sea!. ¡Maldito sea por siempre!.
Como dice la Oda del 2 de mayo: espacio falta a mi canto para mencionar su execrable nombre.
Criticó también a los católicos, incluidos sacerdotes, religiosos y obispos que votan a partidos abortistas, ese crimen abominable, como lo definió el Concilio Vaticano II:
Mostró su esperanza en esos cadetes que escoltan a título particular, pero de uniforme, a la Virgen del Alcázar. Y que si el Ejército no da discursos, el Ejército sí toma CAFÉ. Como lo tomaba en Llano Amarillo, en las vísperas del 18 de julio. Y si el Ejército español nos invita a tomar CAFÉ, tomaremos CAFÉ con el Ejército español. 


La gente vibraba y las banderas seguían ondeando incansables. También se vio alguna gente asomada a los balcones.
El último orador fue Eduardo Arias. En la misma línea del resto de oradores, alabó las conquistas sociales del Régimen anterior y criticó el desastre actual. Además, enumeró una serie de medidas que hay que tomar, como relevar a toda la casta política causante de estos males, suprimir de un plumazo las autonomías, meter al Ejército si hace falta en donde se produzca una amenaza separatista, prohibir sin contemplaciones cualquier propaganda separatista, crear un crédito nacional para medianos y pequeños empresarios y garantizar un mínimo básico de sustento, alojamiento, sanidad y educación para todos los españoles, poniendo fin también a la masiva inmigración mientras tengamos el problema de los 6 millones de parados.
Y el público, agradecido y entregado, que no se iba, pese a que la cosa se prolongaba. Resistencia, fidelidad, testimonio y ejemplo.

Al final, los oradores formaron junto a las banderas para cantar primero el Oriamendi.
Luego el "Cara al sol", con el brazo en alto. Y por último, el Himno Nacional, cantado con la letra de José María Pemán.
Ahí seguían todos, ilusionados y felices. Es el día más grande del año.
Los jóvenes y algunos menos jóvenes del Movimiento Católico Español y de Acción Juvenil Española se hicieron la foto final de recuerdo, como es costumbre.
Aunque algunos tuvieron que seguir atendiendo el puesto, ya que la afluencia de visitantes y compradores se mantuvo constante, incluso al final. Hasta recoger se hacía difícil. Misión cumplida.