sábado, 17 de marzo de 2018

Vamos a tener que contar quiénes eran y qué hicieron los fusilados en La Almudena.


No fueron fusilados por sus ideas, sino por sus crímenes.
El empecinamiento de socialistas y comunistas, principales responsables de las atrocidades de la II República y la Guerra Civil, empeñados en reabrir las heridas con una falsa "Memoria Histórica", borrando la memoria de los nacionales y exaltando la de los republicanos, nos lleva a replantear la política prudente y reconciliadora seguida desde tiempo inmemorial por los nacionales y los familiares de los Mártires y Caídos por Dios y por España. Hasta ahora, en estos 80 años, nos hemos limitado a honrar la memoria de aquellos que dieron su vida por la Fe y por la Patria. Y hemos guardado sepulcral silencio sobre los autores nominales y sus crueles hazañas, salvando algunas referencias puntuales a los máximos responsables, como Carrillo, Companys, García Atadell y pocos más. Todo por la paz, la reconciliación y la convivencia entre todos los españoles, buena parte de los cuales hemos tenido familia en ambos bandos.
Pero la exaltación de los criminales autores de gravísimas fechorías, para convertirlos en víctimas y exaltarlos como héroes, nos lleva a replantearnos aquella actitud de olvido, perdón y sublimación.
Manuel García Muñoz ha escrito un libro titulado "Los fusilamientos de la Almudena", donde se recogen 2.934 nombres de personas fusilados tras ser procesados y condenados por tribunales militares en Madrid al término de la contienda, entre 1939 y 1944.

De algunos de ellos se adjunta un brevísimo historial, pero de la inmensa mayoría sólo constan nombre y apellidos, edad, vecindad, localidad de origen y poco más.
Consta que al menos 335 de esos fusilados eran chekistas, dedicados a perseguir, robar, encarcelar, violar, torturar y asesinar a gente pacífica que no había cometido ningún delito, salvo el de ser de ideas distintas a las republicanas.
Pero el resto de los fusilados también estaba implicado en terribles hechos, perpetrados contra inocentes.
El propio Ayuntamiento de Madrid, dirigido por quienes tratan de revertir la historia y abrir las heridas, ha publicado el listado de los fusilados, aunque sin decir por qué fueron fusilados:

http://www.madrid.es/UnidadWeb/Contenidos/Navegaciones/Memoria_Historica/Memoria_HIstorica/ListFusPosguerra(CronologYAlfabetico).pdf

Los archivos del Ministerio de Defensa también nos permiten acceder a todos los procedimientos judiciales que se abrieron en aquellos años. Ello nos permite saber por qué fueron fusilados los que fueron fusilados, qué delitos cometieron, cosa que los marxistas quieren ocultar, diciendo que los fusilaron por sus ideas. Como los terroristas de ETA y sus familiares, que siempre dicen que los suyos están presos por defender al pueblo vasco.

 http://www.combatientes.es/ListadodeProcedimientosTMT1AZ.html

Así pues, los familiares de los asesinados a manos de los republicanos, asesinados que eran completamente inocentes y que sí fueron asesinados por sus ideas políticas o religiosas, vamos a ir contando qué pasó con pelos y señales.
Por ejemplo, en el listado figuran los hermanos Antonio y José Antonio Pagadizábal Bravo, naturales de Llodio, fusilados el 24 de Julio de 1939. Ahora vamos a ver algo de lo que hicieron.
 Pueden verse los documentos y las fotos en grande pìnchando sobre ellos.



 Se trata de las 3 denuncias que interpuso mi bisabuelo Roque Gómez Egido al acabar la guerra. Los hechos en los que participaron estos hermanos Pagadizábal, que no tuvieron por qué ser los únicos crímenes que cometieron, fueron los siguientes relacionados con mis antepasados:
Sobre los crímenes hay varias versiones. Máximo, hermano menor de Roque, era de  
Renovación Española, igual que Gabriel. La versión que contaba mi abuela Encarnación  
Gómez Ramírez era que Máximo o alguno de sus sobrinos habían discutido con “El  
Zapaterín”, un zapatero que debía tener un chiscón en la calle Segovia, porque el tal  
Zapaterín había pegado a los niños que jugaban y le molestaban, por lo que Máximo u otro de los sobrinos le arreó un bofetón. Como el tal Zapaterín era comunista, les  
denunció. El Zapaterín fue responsable de unas 30 muertes de forma similar. Tras la guerra fue detenido, juzgado y ejecutado por sus crímenes. Ignoro si "El Zapaterín" era uno de estos hermanos, pero en la denuncia consta que fueron ellos los que los denunciaron.
El 19 de septiembre de 1936 los milicianos fueron a detener a Máximo, de Renovación  Española y 42 años, en Valliciergo 4-4º. Su sobrino Pepe, de 38 años y sin afiliación, que vivía en el 3º y era miope, se acercó a tomar nota del número de matrícula de la  
camioneta donde se lo llevaban. Por tal motivo le detuvieron y se lo llevaron también. Al  pasar por la plaza de la Paja vieron al otro hermano, Gabriel, de 40 años, que también era de Renovación Española y vivía en la Plaza del Marqués de Comillas, 7 principal-derecho- 
interior, que es la misma Plaza de la Paja, al que llamaron a gritos para decirle que iban
detenidos. Visto lo cual, los milicianos cogieron también a Gabriel. Los 3 fueron asesinados y los milicianos comentaron en la taberna que “vaya salto que había dado uno de ellos cuando le dispararon”.  
La hija de Gabriel, Carmen, que tenía poco más de 4 años, recuerda haber visto a su padre en casa, extraordinariamente pálido. Su madre le contó que los milicianos habían  registrado la vivienda. También dice que Máximo, cuyo cuerpo fue encontrado, fue fusilado antes que sus dos sobrinos, Gabriel y José María, pero no sabe si fue días antes o si fue horas antes. 
 
La hija de Gabriel Gómez Ramírez, Carmen, cuenta que durante la guerra los niños jugaban a detener y dar paseos y fusilar, a imitación de los mayores.   


 Hay un procedimiento militar abierto contra Francisco Chafino Zapata, número 4089-5596. Ignoro el resultado. El de José Antonio Pagadizábal Bravo es el 5309-2023 de Madrid. Hay un Teófilo Gómez Alia con número 14236-6608, pero ignoro si puede ser el mismo, ya que en las denuncia pone que se había ido a Barcelona y que era sobrino de mi bisabuelo y primo de los asesinados, implicado también en sus muertes. Sin embargo, estos no fueron fusilados.


En la foto, mi bisabuelo Roque Gómez Egido, con su mujer Cándida, que falleció antes de la guerra, y sus dos hijos mayores, Gabriel y José María, ambos asesinados por los marxistas el 19-9-1936.
La foto es de finales del siglo XIX.



Máximo Gómez Egido aparece como enterrado en el Valle de los Caídos con el número 1349/2009 según lista que aparece en internet y con el número 16078 según el Secretario de la Hermandad de Paracuellos. Los hermanos Gabriel y José María no fueron hallados.
Su cadáver fue reconocido por su sobrino Gabriel, hijo de mis abuelos Francisco Corral y Encarnación Gómez Ramírez, que era niño de unos 12 años y aún vive.
Solar de la Calle Valliciergo, 4 donde vivían los asesinos y los asesinados, junto al Viaducto.

Las Fosas

Si tanto se preocupan por los cadáveres sin sepultura propia, podían excavar tras las tapias del cementerio de los mártires de Aravaca, donde hay más de 200 republicanos fusilados por ellos mismos por remolonear a la hora de ir al frente. Según el autor del libro arriba mencionado, sólo uno de los Cuerpos de Ejército rojo instalados en la capital fusiló a unos 500 de sus propios soldados, cosa habitual entre los republicanos. Ya tienen tarea, en vez de excavar y escarbar en tierra sagrada como la del Valle de los Caídos, la mejor sepultura que pueden tener los muertos, españoles todos al fin y al cabo, que murieron en la misma guerra.
Mientras, los familiares que quieran aportar datos y circunstancias, tienen abierto el blog de Acción Juvenil Española para hacerlo.
Y exigimos que se publiquen los juicios militares por los que fueron condenados esos que ahora se pretenden convertir en mártires de la libertad y víctimas del franquismo. La verdad, toda la verdad, y nada más que la verdad. Memoria, pero de verdad, toda entera.

José Luis Corral



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