sábado, 7 de octubre de 2017

Homenaje a los Héroes de Codo y Belchite

 El tradicional acto de homenaje a los Héroes de Codo y Belchite que organiza cada año la Hermandad Nacional de Banderas de Falange de Aragón, se ha visto reducida este año por diversos compromisos como la defensa de la Unidad Nacional. Sin embargo, una representación del Movimiento Católico Español y de Acción Juvenil Española se ha personado en los históricos lugares de la Batalla de Belchite para recordar y homenajear a estos gloriosos caídos por Dios y por España que en número de 3.000 murieron hace 80 años. Con la presencia, la oración, los himnos, la palabra y las banderas. Las ruinas del viejo Belchite siguen como al final de la guerra, como testimonio precioso del sacrificio de aquella Gesta.


 Los actos principiaron en Codo, delante de la ermita y ante la Cruz que hace años puso la Confederación Nacional de Combatientes.
 En primer lugar sonó el Toque de Oración militar.
 Tras el Ángelus y un breve responso, tomó la palabra José Luis Corral, Fundador y Jefe Nacional del Movimiento Católico Español y de Acción Juvenil Española. Recordó la gesta y el sacrificio de estos héroes como los del Tercio de Montserrat, jóvenes catalanes que murieron por Dios y por España, ejemplo tan precioso en estos momentos de traidor separatismo, cuya culpabilidad radica en la democracia y la constitución, que se quieren presentar como remedios cuando han sido la causa principal de que el secesionismo haya crecido y haya contado con medios para lanzar su desafío.
 Pero España es una Nación que tiene un alma católica sagrada, que ha ofrendado la sangre de muchos de sus hijos a través de los siglos para mantener la unidad entre sus tierras, su religión, su moral y su lengua universal, que es el castellano. Contra la invasión musulmana, evangelizando continentes y defendiendo a la Iglesia contra protestantes y mahometanos hasta enfrentarse y consumirse contra la masonería, el marxismo y el separatismo.
Tenemos la bandera más bonita del mundo y el escudo más bonito y significativo del mundo entero. Podemos izarla con orgullo, pues es la bandera de una Nación bimilenaria, descubridora y evangelizadora, madre de pueblos y naciones. Una Nación gloriosa como ninguna otra.
 El acto terminó con el canto del Oriamendi, del Cara al sol y del Himno Nacional con la letra de Pemán.
 Hubo una visita y un responso en la Cruz de los Requetés del Tercio de Montserrat.
 Y también a los del Tercio de Almogávares, con una sentida oración al Todopoderoso para que salve a España por mediación de nuestros Santos y Mártires.
 Ya de vuelta, los madrileños pasaron por Medinaceli, haciendo una visita a la imagen del Sagrado Corazón de Jesús.
Y también al Arco Romano, testigo de 2.000 años de historia hispánica, entonces unida bajo el poder del Imperio Romano, pero ya Hispania, unida por las calzadas romanas, por el latín y la cultura.

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