sábado, 29 de octubre de 2016

Beatificados los 4 Benedictinos de Madrid asesinados por los rojos en 1936

 Han sido beatificados 4 benedictinos del monasterio madrileño de Montserrat que fueron apresados y asesinados en 1936, "per odium fidei marxistorum".
El Padre José Antón Gómez nació en Hacinas (Burgos) en 1878. Durante el verano de 1936 huyó y se escondió en casa de unos amigos ante la persecución religiosa, pero finalmente fue detenido el día 24 de septiembre en una pensión y conducido a la checa de Fomento donde fue fusilado.
El Padre Antolín Pablos Villanueva era de Lerma (Burgos), donde nació en 1871. Vivió en México algunos años y desde 1919 residía en Madrid donde se dedicó a la investigación histórica. Fue fusilado el 8 de noviembre de 1936 en Soto de Aldovea.
El Padre Rafael Alcocer Martínez (Madrid, 1889) era un gran orador y un excelente arabista. Fue detenido en una librería donde se refugiaba y asesinado el 4 de octubre.
El Padre Luis Vidaurrázaga González era de Bilbao. En Madrid se dedicaba a la dirección espiritual y a las clases de gregoriano. Se refugió en casa de un amigo pero fue delatado, y finalmente asesinado la noche del 31 de diciembre de 1936.
Los restos de estos cuatro monjes descansan en la iglesia de Nuestra Señora de Montserrat de Madrid.
 La ceremonia de beatificación ha estado presidida por el Cardenal Ángelo Amato, delegado del Papa, Prefecto de la Congregación para la Causa de los Santos. Le acompañaron el Arzobispo de Madrid, Monseñor Osoro y el Cardenal Rouco, el Nuncio de Su Santidad, Monseñor Fratini, el argentino benedictino Martín de Elizalde, el Auxiliar de Madrid Martínez-Camino y numerosos Arzobispos y Obispos de toda España, junto a los abades y priores benedictinos.

 Monseñor Amato recordó al sacerdote Jacques Hamel, recientemente asesinado por islamistas mientras celebraba la misa. Y a los más de 1600 beatificados ya de la persecución religiosa de los años 30 en España.
Se preguntó cómo es posible que unos hombres maten así a otros hombres pacíficos e indefensos, de su misma Patria, que se convirtieron en lobos sedientes de sangre buscando matar a los corderos. Y por la inestimable pérdida de tantos tesoros artísticos, culturales y religiosos, destruidos con saña por los mismos verdugos.
El Prefecto cuestionó luego: “¿Por qué la Iglesia reabre esta página de la historia?”, a lo que respondió: “porque quiere conservar la memoria de los justos, no de la injusticia que sufrieron”; la memoria de “una inmensa cantidad de fieles españoles que han sacrificado su vida para impedir la descristianización de España”.
Con esta beatificación, precisó el Cardenal Amato, “la Iglesia quiere amonestar a todos, creyentes y no creyentes, a no repetir más esa historia de horror y de muerte, a crear hoy gestos de vida y encuentro, de acogida y comprensión, al ejemplo de estos mártires”.
Al final intervino también el obispo benedictino para recordar que la vida monástica de los benedictinos se reanudó en España a finales del siglo XIX, después de la Desamortización que hizo el Gobierno de los años 30 del siglo XIX y que se incautó de todos los monasterios, prohibiendo la vida religiosa. Tuvieron una rápida expansión en España y sufrieron el martirio en varios puntos de la geografía española en el marco de la persecución religiosa en España. Uno de los ahora beatificados ya tuvo que abandonar Méjico por la persecución religiosa carrancista, en 1918.
 La Misa contó con la Escolanía de Puericantores de la Santa Cruz del Valle de los Caídos, junto a la Nola y la Anticha Escola. Se cantó la Misa "De Ángelis", seguida por clero y pueblo.
 En la imagen, el Abad del Valle de los Caídos, Dom Anselmo.
 La Virgen de la Almudena recibió muchas visitas al terminar la ceremonia.
 El Cardenal Amato se retira, escoltado por Monseñor Osoro.
 El que más simpatías despertó y saludos recibió fue el Cardenal Antonio María Rouco Varela, que se complació especialmente con los más pequeños.

Y con el volteo de las campanas, tocando a Gloria, volvieron a verse los hábitos, desenfadadamente, compartiendo espacio en la calle con la jungla urbana.