domingo, 3 de julio de 2016

Emotivo y concurrido homenaje a Blas Piñar en el 50 Aniversario de Fuerza Nueva

 Con motivo de los 50 años de Fuerza Nueva, fundada en 1966, se ha conmemorado el aniversario con un merecido homenaje a su Fundador y Jefe Nacional, Blas Piñar, fallecido hace dos años, pero que además del imponente funeral y muchas otras misas y pequeños actos de recuerdo, no había tenido el necesario homenaje nacional e internacional que ahora ha tenido lugar con gran emotividad y concurrencia de público, rememorándose este medio siglo de lucha política, patriótica y religiosa por Dios, la Patria y la Justicia.
 Previamente, el día anterior se celebró la Santa Misa en sufragio de su alma en la preciosa iglesia neobizantina de San Manuel y San Benito.
 Una particular emoción se vivió con la llegada entre aplausos de Carmen Gutiérrez, viuda de Piñar. En la imagen, saludada efusivamente por Ricardo Alba, en presencia del General Blas Piñar, primogénito de tan ilustre saga.
 También fue muy celebrada la presencia de la Duquesa de Franco, Carmen Franco Polo, rodeada de los dirigentes de la Fundación Nacional Francisco Franco como Jaime Alonso y Pedro González-Bueno, además del ya citado Ricardo Alba. En la imagen, José Luis Corral entrega una hoja informativa a la hija del Generalísimo, informándole de los próximos eventos e invitándola a la misa del 18 de julio, que tendrá lugar este año el mismo lunes 18 de julio a las 20,15 h. en el Oratorio del Caballero de Gracia.
 Ambas ocuparon la primera fila del acto, siendo saludadas de continuo por muchos amigos y admiradores.
El gran salón se encontraba repleto con muchos cientos de asistentes, llegados de toda la geografía española. Merecen especial mención los de Cartagena y Murcia, que fletaron dos autobuses. También hubo una representación de La Falange, capitaneada por Manuel Andrino; de Alternativa Española, con Rafael López-Diéguez al frente; y de Democracia Nacional, presidida por Manuel Canduela.
Entre los militantes más veteranos, Gil de la Pisa, Jaime Serrano, Carlos González-Agulló, Luis María Sandoval, Mendiguchía y otros muchos. También vimos al Presidente de la Hermandad de Mártires de Paracuellos, José Calle; a Benedicto Martín-Amores; miembros destacados de la Unión Seglar como Mari Luz Román y Belén Gil. Muchos miembros de la familia Piñar, el Padre Salazar, José María Permuy y otros que iremos nombrando según intervinieron. Organizando eficazmente, Juan León Cordón, que también se trajo un importante grupo de Fuerza Nueva Andalucía.
El acto comenzó con la entrada solemne de las banderas, al compás del Himno Nacional, coreado con la letra de Pemán por todos.
Con la misma solemnidad entró después una Corona de laurel adornada con los colores nacionales, al son del "Yo tenía un camarada".
Siguió un responso dirigido por el Padre José Joaquín Gómez Jaubert, Canónigo Magistral de la Catedral de Malabo, en Guinea Ecuatorial. Terminó con un "Viva Cristo Rey".

En primer lugar se proyectó un documental con actos antiguos e intervenciones de Blas Piñar en discursos y entrevistas, seguido con gran atención por los presentes, que en su mayoría vivieron todas aquellas vicisitudes de gloria y dolor, de lucha y camaradería, esplendor patriótico y fe resuelta.
El documental tuvo por guionista a Luis Fernández-Villamea, que también fue presentador del acto.
Leyó algunas de las muchas adhesiones recibidas, desde Argentina y Chile hasta Italia, Francia y Austria.
Después se tuvo un descanso en el que se sirvió un vino español.
 El descanso fue aprovechado por algunos de los militantes del Movimiento Católico Español y Acción Juvenil Española asistentes para hacerse una foto de recuerdo.
Y también para posar con Carmen Franco y Carmen Gutiérrez de Piñar, que sufrieron con paciencia y exquisito trato las numerosas peticiones en tal sentido. Observa Ricardo Alba y atento siempre en labores de seguridad, Juan Blanco.
 Otros aprovechan para cambiar impresiones, como Alfonso Arteseros y el General Blas Piñar.
 O para dejar constancia del evento con carteles y portadas que hicieron historia, como Curra Fernández.
 Reanudado el acto, intervino Ricardo Gentile, enviado de A.N.C.I.S. desde Italia, que glosó el combate que nos mueve contra un mundo sometido a la mentira y el dominio de los Estados Unidos

Fue luego Hélène de Grimaldi quien mostró la solidaridad y la amistad del "Circle Franque-Hispanique" que fundó y dirigió su esposo, fallecido el año pasado. Sensibilidad y encanto en su discurso, leído en buen español.

 Siguió Teodoro Teodori, un sirio que llegó a España en los años 60, recomendado por el Obispo Católico de Mosul, y que se convirtió en uno de los mejores colaboradores de Blas Piñar. Se dirigió a Blas asegurando que sigue entre nosotros y que seguimos a sus órdenes.
 Eduardo Moreno, hijo de uno de los fundadores del mismo nombre, entregado actualmente a la Adoración Nocturna, saludó brevemente.
De la voz del colombiano Pablo Victoria llegó la oratoria vibrante, la retórica, la poesía, la metáfora y el ardor combatiente, arrancando numerosos aplausos y vítores.
Por último, el General Blas Piñar agradeció las presencias y leyó alguna adhesión de última hora como la de Lourdes González-Palenzuela, viuda de Menéndez-Vives.

Tampoco faltó el Cara al Sol. Con la misma solemnidad que a la entrada, las banderas salieron con el Himno Nacional.
 Como colofón, una comida de hermandad. Bendijo la mesa el Padre Raúl Olazábal, canónigo del Instituto Cristo Rey.
 En la mesa presidencial, Padre Gómez-Jaubert, Pablo Victoria, Teodoro Teodori, Blas Piñar, Hélène de Grimaldi, Alberto Torresano y Ricardo Gentile.
 Diversas vistas del comedor nos dan una idea de la concurrencia.


El General Blas Piñar hizo un breve discurso de despedida, animando a colaborar con la Fundación Blas Piñar y a seguir edificando sobre los mismos cimientos que nos dieron días de gloria.
Como ha dicho José Luis Corral por wasap, "el patriotismo es para vivirse, no para teorizar.Y tiene un componente sentimental muy fuerte.
Por eso, cuando el público patriota se junta, cuando se reencuentran los viejos y veteranos camaradas, y se abrazan, se genera un calor, una emoción y una vibración tan fuertes que se viven momentos inenarrables. Hay que estar ahí. Hay que vivirlo. Y si acompañan la oratoria, el recuerdo, las imágenes, las banderas y los himnos, la oración y la pasión, la nostalgia, el dolor, la poesía y el amor, el resultado es tan explosivo y emotivo, tan vibrante y excitante, tan vital, tan auténtico, que se juntan el cielo y la tierra, el pasado y el presente hasta hacernos llorar. Es una ciclogénesis explosiva, es una Revolución, es un éxtasis. Es patriotismo".
Lo hemos vuelto a vivir, como en los viejos tiempos.