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martes, 5 de julio de 2016

Comunicado del Movimiento Católico Español. Contra la inmoralidad.


COMUNICADO DEL MOVIMIENTO CATÓLICO ESPAÑOL
No hemos de callar ante la inmoralidad reinante.
No he de callar por más que con el dedo,
ya tocando la boca o ya la frente,
silencio avises o amenaces miedo. (1)

Asistimos asombrados a un inaudito desbordamiento de la inmoralidad, una riada de comportamientos indecentes que todo lo anega y que se expresa y se muestra con todo descaro e impudicia.
La España Católica parece muerta, víctima del “hispanicidio” y de la “cristianofobia”. Ni España ni Católica. Y no aparecen por ninguna parte frenos morales, una moral pública que ponga coto y límites a tan provocadoras y arrogantes muestras de un Orgullo que a sí mismo se proclama como tal, sin molestarse apenas en esconder su paternidad luciferina.
La única norma en conducta sexual parece ser: “Haz lo que quieras”, pero sobre todo, “Que todo el mundo lo vea”. La pretensión es más Orgullosa todavía: “Que todo el mundo participe”, “Que todos lo hagan”.
Ni siquiera resiste ese viejo muro agrietado de hipocresía que decía: “Mi libertad termina donde empieza la de los demás”. Porque de consuno son atacados la moral y la decencia, el orden público y la familia, el recato y la privacidad, la religión cristiana y todas las demás religiones. Sin que falten ofensas particulares, especialmente hirientes,  a los más delicados sentimientos católicos, a Dios mismo y a la Santísima Virgen.
A cualquier persona con un mínimo de sensibilidad le ofende un espectáculo tan bochornoso. Pero son muchos los que se gozan del mismo, incluso asistiendo acompañados de niños a los que se escandaliza olvidando la terrible sentencia del Divino Maestro:
Al que escandalice a uno de estos pequeños que creen en mí, más le vale que le cuelguen al cuello una de esas piedras de molino que mueven los asnos, y le hundan en lo profundo del mar.
¡Ay del mundo por los escándalos! Es forzoso, ciertamente, que vengan escándalos, pero ¡ay de aquel hombre por quien el escándalo viene! Si, pues, tu mano o tu pie te es ocasión de pecado, córtatelo y arrójalo de ti; más te vale entrar en la Vida manco o cojo que, con las dos manos o los dos pies, ser arrojado en el fuego eterno. Y si tu ojo te es ocasión de pecado, sácatelo y arrójalo de ti; más te vale entrar en la Vida con un solo ojo que, con los dos ojos, ser arrojado a la gehenna del fuego. Mt XVIII, 6-9
El centro de la capital de España se convierte en un remedo de Sodoma y de Gomorra, con la anuencia de las autoridades públicas, con el apoyo de todos los partidos del sistema político imperante.
El Imperio del Mal se yergue Orgulloso para imponer sus signos y su indecencia. Y amenaza con juzgar, prohibir y encarcelar a quienes osen, no ya rebelarse, sino siquiera criticar, disentir o reprobar.
Ni siquiera el Pastor de la Diócesis, el Arzobispo de Madrid, levanta su voz y advierte de cómo este espectáculo atenta contra la moral y la dignidad auténtica de las personas. Silencio cómplice, más aún cuando tantas muestras de afecto se prodiga con los máximos responsables de estos males, con los de uno y otro signo, como él gusta de decir.
Pues sepa quien lo niega, y quien lo duda,
que es lengua la verdad de Dios severo,
y la lengua de Dios nunca fue muda.(2)

Parece como si una mal entendida Misericordia fuera licencia para pecar y hacer el mal. Con ignorancia de la Justicia Divina.
La justicia de Dios es verdadera,
y la misericordia, y todo cuanto
es Dios, todo ha de ser verdad entera. (3)

Pero la Misericordia de Dios no es impunidad ni licencia para pecar. Es una Misericordia restringida a los que “le temen”. (4)
Y ¿quién osará afirmar que estos Orgullosos y sus padrinos temen a Dios?
Las terribles palabras de San Pablo a los Romanos se quieren olvidar:
“La ira de Dios se manifiesta desde el cielo sobre toda impiedad e injusticia de los hombres, de los que en su justicia aprisionan la verdad con la injusticia…
…Como no procuraron conocer a Dios, Dios los entregó a su réprobo sentir, que los lleva a cometer torpezas, y a llenarse de toda injusticia, malicia, avaricia, maldad; llenos de envidia, dados al homicidio, a contiendas, a engaños, a malignidad; chismosos o calumniadores de Dios, ultrajadores, ORGULLOSOS, fanfarrones, inventores de maldades, rebeldes a los padres, insensatos, desleales, desamorados, despiadados; los cuales, conociendo la sentencia de Dios, que quienes tales cosas hacen son dignos de muerte, no sólo las hacen, sino que aplauden a quienes las hacen”. Rm. I – 18-32.
Habrá quien afirme que hay pecados más graves. Ciertamente. Hoy mismo se cumplen 5 años de la inicua Ley del Aborto, que ya ha ocasionado 2 millones de víctimas inocentes en nuestra Patria. Pero ambos pecados no se excluyen, sino que se alimentan mutuamente. Así como los cometen, promueven y ensalzan los mismos grupos e instituciones.
La Cultura de la Muerte va imponiéndose inexorablemente. El año pasado 2015, por vez primera en nuestra historia desde las grandes epidemias, han sido más las muertes que los nacimientos. Terrible signo de una época, de una generación perversa y suicida.
Estos pecados y crímenes claman al cielo y encontrarán venganza. No es Caridad ni Misericordia callar ante ellos. Es obligación gravísima advertir de las penas del Purgatorio y de la condenación eterna en el Infierno, así como de los males en el presente.
Tampoco faltarán los Judas Iscariotes que, afectados de falso amor a los pobres, dirán que hay cosas más importantes que atender, como la pobreza. Pero eso no se remedia, sino que se acentúa, con unas bacanales paganas que hacen ostentación de lujo, derroche y desenfreno. Donde se emplean también fondos públicos que aportamos todos los contribuyentes. Mientras que a los pobres los sigue atendiendo sobre todo la Iglesia, esa misma que vituperan los Orgullosos.
Tampoco favorecen estos provocadores desafíos a las muchas personas que viven con dignidad y en silencio su orientación sexual, a quienes no representan los Orgullosos. Por el contrario, se fomentan reacciones inmaduras e indeseables como la homofobia. Nosotros, por el contrario, no queremos odiar a nadie. Es proverbial para el cristiano que hay que “odiar al pecado y amar al pecador”. Nosotros amamos cuando denunciamos y advertimos.
Los Orgullos no quieren saber la Verdad ni ser reprendidos. Estamos en tiempo profetizados por la Palabra de Dios:
“Vendrá el tiempo en que no sufrirán la sana doctrina; antes bien, por el prurito de oír, se amontonarán maestros conformes a sus pasiones y apartarán sus oídos de la verdad para volverlos a las fábulas”. II Tm, IV- 3-4.
Temerosos de la prepotencia y el desafío de este Imperio del Mal, muchos callan y se desaniman, comenzando por los Pastores que deben guiar y cuidar a la grey.
Pero los cristianos sólo tenemos un camino, el de la Verdad y la Vida:
“Te conjuro delante de Dios y de Cristo Jesús, que ha de juzgar a vivos y muertos, por su aparición y por su reino. Predica la palabra, insiste a tiempo y a destiempo, reprende, vitupera, exhorta con toda largueza y doctrina”. Tm. IV -1-2
Eso es lo que queremos oír a los Obispos y a los sacerdotes. Y que rompan su complicidad con un sistema anticristiano, inmoral y malvado.
“No os unáis en yunta desigual con los infieles. ¿Qué consorcio hay entre la justicia y la injusticia? ¿Qué comunidad entre la luz y las tinieblas? ¿Qué concordia entre Cristo y Belial? ¿Qué parte del creyente con el infiel? ¿Qué concierto entre el templo de Dios y los ídolos?
Por lo cual, salid de en medio de ellos y apartaos, dice el Señor” II Cor. VI – 14-17
Exhortamos a todos los católicos a la oración, al ejemplo y al compromiso. Y ofrecemos nuestra organización a cuantos quieran luchar por una España mejor y por el Reinado Social de Nuestro Señor Jesucristo.


1, 2 y 3 .- Francisco de Quevedo y Villegas
4.- Salmo 103, 11. Lc. 1,50

José Luis Corral
Jefe Nacional del Movimiento Católico Español.
Madrid, 5 de Julio de 2016.



 
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