domingo, 19 de junio de 2016

Jornada campamental del Frente de Juventudes en Covaleda

Un año más, se ha celebrado en Covaleda, en el Raso de la Nava, una jornada campamental al modo en que lo hacía el antiguo Frente de Juventudes, que aquí tenía instalado su campamento nacional de mandos "Francisco Franco".
Si bien este año lo ha sido en edición reducida por haberse celebrado el 30 de mayo el 75 Aniversario de la obra predilecta del Régimen, habiéndose concentrado en gran número en Madrid. Algunos "inasequibles al desaliento" no han querido dejar de estar en este lugar tan pletórico de significado.
MCE y AJE no podían faltar.
 Al mediodía se izaron las banderas tradicionales del campamento, las de nuestra Cruzada Nacional de Liberación, mientras se cantaba el "Cara al Sol".
 Hasta que quedaron en lo más alto, como nuestros ideales, cerca del cielo, como intercediendo ante Dios por nuestra Patria, por nuestros ideales, por nuestros Caídos y por nuestra lucha.
 Después se celebró la Santa Misa,que ofició el Padre Joaquín Fernández de la Prida y de Carlos, quien recordó en su homilía la situación tan grave que padece España, con inmoralidades como el aborto, el divordio, las uniones homosexuales, el paro, la descristianización y el separatismo. Por todo ello y por nuestros Caídos y fallecidos se pidió en las preces.
 Todos los participantes siguieron la Misa con atención.
 Durante la Consagración, las banderas se inclinan y las rodillas se doblan como signo de adoración a Cristo Dios.
 Después, una comida de hermandad llena de anécdotas, chascarrillos, recuerdos y añoranzas, compartiendo comida, bebida y compañía

 A la tarde toca recoger y emprender la partida. En el centro del campamento, ante el mástil, se escuchan las últimas consignas y se lee la Oración de los Caídos.
 Las banderas, en todo lo alto, recortadas en el cielo, inflamadas de un aire purificador, como el espíritu que alimenta nuestros ideales, comienzan su descenso lento y pausado a los acordes del "Cara al sol"
 Hasta que se encuentran en el suelo con sus pares. Unión de cielo y tierra, de ideales y realidades, de pasado y presente, de Caídos y militantes.
 El viaje, a la ida y a la vuelta desde Madrid, es un perfecto pretexto para recorrer el románico de la Vieja Castilla: pueblos, castillos, iglesias y ermitas, puentes y soportales, mil años de historia que apetece visitar. Como Ayllón.
 Y Calatañazor, donde Almanzor fue derrotado por vez primera, muriendo días después. Era un lejano año 1002.


O San Esteban de Gormaz, con San Miguel y Santa María, a la vera del Duero, que nace en el Pico de Urbión.