martes, 18 de noviembre de 2014

Peregrinación patriótica y religiosa por Cataluña, Francia e Italia.


 José Luis Corral, Jefe Nacional del Movimiento Católico Español y de Acción Juvenil Española, ha hecho un largo e intenso viaje por tierras hispanas de Cataluña, por Italia y Francia, recorriendo numerosos lugares de profundo significado histórico, patriótico y espiritual. Por ejemplo, las tumbas de los reyes carlistas en Trieste, como esta de Carlos V.

Y la tumba del Duce de Italia, Benito Mussolini, en Predappio, su localidad natal.

Aunque no es posible dar cuenta detallada de todo el viaje, de miles de kilómetros y docenas de lugares visitados, con 2.650 fotos obtenidas, damos cuenta de algunos sitios significativos.


 El cuerpo de San Juan Bosco a pocos centímetros, en el marco de una basílica grandiosa dedicada a María Auxiliadora, con los cuerpos también de Santo Dominguito Savio y de la fundadora de las salesianas. La Sábana Santa, en la misma ciudad, custodiada en la catedral. Y San Ambrosio de Milán, San Carlos Borromeo y muchos otros santos.
 En la Catedral de Trieste, en la capilla de San Carlos Borromeo, están las tumbas de los reyes carlistas españoles.
 De cerca, la de Carlos VII.
 No podía faltar una visita a la sede de ANCIS en Roma, donde los antiguos combatientes italianos en España conservan viva la memoria de grandes hechos heroicos.

 También hubo tiempo de estar con los camaradas fascistas, que celebraron la marcha sobre Roma, el 28 de Octubre, en Frascati, en las afueras de Roma. La Giovinezza y el Cara al sol pusieron punto y final a una grata velada, con abundantes provisiones y emotivos discursos.
 Encontrarse en Salerno con el glorioso San Gregorio VII, que puso fin a las simonías.
 Donde se nos anticiparon en el lema "Por la Fe y por la Patria".
 Con la gran sorpresa de aque allí están los restos del evangelista y apóstol San Mateo.
 Y Santa Lucia en Venecia.


Y el Padre Pío de Pietralcina en San Giovanni Rotondo.
 Ver su celda.
 Y oír Misa donde él la decía cayendo en éxtasis.
 El Monasterio de Montecassino, bombardeado vilmente por ingleses y americanos, sin que en él hubiera posiciones militares, que se establecieron luego e impidieron el paso de los invasores aliados.
 Ya reconstruido con toda su grandiosidad.
 Ya cantan vísperas los benedictinos.
Y se visita las tumbas de San Benito y de Santa Escolástica, fundadores del monacato.
 Impresionante poder oír Misa en la Porciúncula, la capilla reconstruida por San Francisco de Asís, que ahora está dentro de una gigantesca basílica renacentista.
 O en La Annunziata de Florencia.

 O en la grandiosa Catedral de Pisa, con media docena de fieles a las 8 de la mañana.
Para admirar a la salida la bellesíma Catedral en piedra blanca, con su Baptisterio exento y su torre inclinada, bañados por los primeros rayos del sol.
 Y Asís, con las 3 basílicas de San Francisco y el Templo de Palas Atenea convertido en templo cristiano, toda medieval y encantadora.
 O Ceriñola, que rápidamente suena a las victorias del Gran Capitán para el bachiller del plan antiguo.
 Con su Catedral de tiempos de Mussolini.
O Matera, otro mundo, rupestre, prehistórica, con sabor a Antiguo Testamento.
Trieste y su concilio, el lago Garda, Saló, que fue capital de la República Social Italiana. Verona, con aromas de amantes, Siena y su increíble plaza y su Duomo, Venecia y San Marcos, Nápoles, Tarento, Génova, Anagni, ciudad de los Papas y mil sitios más imposibles de describir aquí.
 Ya en España, en Vich, el sepulcro de San Antonio María Claret, copatrono de AJE, que amablemente nos permitieron visitar cuando la iglesia estaba cerrada.
 Y su foto de tamaño natural, que sorprende a todos porque era muy bajito.
 Algún recuerdo quedó de AJE, como en la Catedral de Manresa. Otras catedrales visitadas, las de Ampurias y Solsona.

Y la Cataluña en ruinas que sueñan los independentistas en sus locos delirios.