domingo, 15 de junio de 2014

El Frente de Juventudes vuelve a Covaleda

 Las gloriosas banderas de la Cruzada, las del Régimen cristiano y patriota de Franco, volvieron a ondear, altivas, orgullosas y señeras, en lo alto del mástil del Raso de la Nava, en Covaleda (Soria), en el antiguo Campamento Francisco Franco. Con su izada comenzó una jornada campamental a la que acudieron veteranos de varias provincias españolas.


 A continuación se celebró la Santa Misa, previa a la cual el Padre Don Manuel de laVarga hizo una breve catequesis sobre la importancia del Santo Sacrificio.
 
 Durante la homilía, Mosén Manuel, afincado largo tiempo en Cataluña, explicó que él también fue del Frente de Juventudes y por ahí descubrió su vocación sacerdotal. Explicó el pecado como el rechazo al amor de Dios.
Concelebró con el Padre César, que también acude a muchos de estos eventos.
 Vino después la comida de hermandad, donde cada cual llevó lo que quiso y también participó en lo de los demás.
 Excelente el cava que nos trajeron desde Cataluña, que disfrutamos con fruición. En vaso y en porrón, frío y reciente.
 Y la sidra vasca de Lizarza, con Cohibas para los que gustaran, dulces caseros y fabricados.
La sidra, bien escanciada.
 Ya se sabe, cuando se trata de comer hay que juntarse con los vascos y catalanes. No puede haber mejor compañía. Caracoles y cangrejos, níscalos y empanada, tortillas variadas, pan payés com tumaca y aceite del bueno, fuet y jamón serrano, todo de lo mejor y excelentemente preparado. Para todo el que lo quiso.
Abundancia y generosidad. Fue mucho lo que sobró y que podrían haber degustado algunos malquedas que se lo perdieron y que al faltar sin avisar impidieron que lo hubieran aprovechado otros.
Magnífico ambiente, camaradería de verdad, contarse gracias, glorias y penurias, venturas y desventuras, recordar a los que faltan y buen humor. Qué buena gente, qué buenos vasallos, si "oviesen" buen Señor. Que hubiérenlo, claro que sí, en el Generalísimo Franco.
 En la sobremesa hubo un interesantísimo debate político que comenzó con una enjundiosa exposición, no exenta de dramatismo, por parte de Jaime Suárez, donde se preguntó sobre la misma pervivencia de España como nación y sobre unos ideales de los que no hemos conseguido convencer al pueblo español.
 Ello dio lugar a un fecundo diálogo, con exposiciones de gran altura y plagado de riquísimas experiencias personales.
 Mosén de la Varga aseguró que la independencia de Cataluña es una entelequia imposible que no ha de producirse.
 En el mismo sentido abundó el ex alcalde de Cieza, que como abogado reseñó que no se ha producido ningún acto jurídico por parte de las instituciones catalanas que suponga una formal rebeldía contra la Constitución y que por eso no ha habido una reacción gubernamental.
Otros aseguraron que las grandes empresas, como La Caixa, no permitirán una perdida de negocio tan importante y que resulta inviable y antieconómica esa pretendida independencia.
También intervino José Luis Corral para asegurar que no hay nada que sea imperecedero hasta el fin del mundo, salvo la Iglesia. Pero que los ideales que se sembraron en estos campamentos se siguen propagando entre muchos jóvenes españoles y que el ejemplo de sus abuelos es determinante en la gran mayoría de los casos, por lo que no se ha fracasado, aunque a veces la luz de ese patriotismo sólo se exprese con ocasión de las victorias de la selección nacional española de fútbol. Sin embargo, esta es nuestra tierra y por nuestras venas corre sangre de héroes, conquistadores y santos. Y si por desgracia los aviesos planes contra España se cumplieran, al cabo de 500 o1000 años las gentes de la Península Ibérica recobrarían la unidad política, porque la geografía nos obliga a vivir juntos, tanto como la historia y nuestra propia estirpe y el destino universal de una nación escogida.
 21 primaverales grados a las 16.47 h. mientras en otras partes la gente se achicharra. Un paraíso con hierba verde, arboleda y río, cerca de las montañas y al lado del Duero.
 Llegó la arriada de banderas, que se hizo mientras se cantaba el "Cara al sol" con el brazo en alto.
 Y después el "Prietas las filas", terminado también con el brazo enhiesto, apuntando al cielo azul.

 Por último, el verbo apasionado y vibrante de Agustín Castejón, que denunció a una derecha cobarde y egoísta y a una izquierda siempre rencorosa y destructora. Volverán banderas victoriosas al paso alegre de la paz y volverá a reír la primavera y nosotros lo veremos desde aquí o desde el cielo.
Y allí quedó solitario de nuevo el Arco Triunfal de Covaleda, derruido parcialmente. La Hermandad hizo entrega al alcalde, que se presentó a saludar, de 15.000 euros para su reconstrucción, prometida por el Ayuntamiento.
Sobre las piedras florericieron los árboles, que habrán de ser arrancados si se quiere preservar el monumento. Vigilándolo y escoltándolo, los monolitos de las promociones anuales.