domingo, 30 de marzo de 2014

Contra la invasión,............ hay que mojarse.

" La España en Marcha" ha salido a la calle para protestar por el asalto a nuestras fronteras mediante una invasión ilegal y violenta que incrementa el problema de la crisis de nuestra economía y el gigantesco problema del paro que padecen las familias y especialmente nuestra juventud. El lugar elegido para comenzar era frente a la sede del PSOE, uno de los máximos culpables del deterioro de nuestra sociedad y de la permisividad con la invasión, que se ha acentuado con la crítica a las fuerzas del orden, particularmente a la Guardia Civil, que protegen con escasos medios aquellas fronteras, impelidos a quedar inactivos y criticados como monstruos que atacan los derechos humanos si hacen algo. Así, poco pueden hacer moralmente unos defensores del orden y la ley que son atacados también en las manifestaciones promovidas por la izquierda, como ocurrió el sábado anterior en la capital de España, con una feroz guerra subversiva que raya en el terrorismo más descarado.
 Por eso el lema elegido fue "Protejamos nuestras fronteras". Como dijo José Luis Corral al inicio de la marcha, iniciamos un recorrido profundamente simbólico, desde la decadente y corrupta España actual que significa el PSOE.
 Había una notable expectación en las cámaras, con medios de comunicación social muy atentos.
 Como atenta estaba la numerosa militancia, especialmente joven, que se había dado cita en la marcha. A ellos se les invita a subir por la cuesta del sacrificio, de la entrega, del honor y del compromiso, donde cayeron tantos de los nuestros, como Matías Montero (se refería a la subida por Marqués de Urquijo). Habrá que dar esquinazo al capitalismo y al consumismo (por el Corte Inglés situado donde doblaba la marcha), para caminar por rutas imperiales (la calle Princesa y el conjunto monumental de su final), hasta alcanzar la Verdad y la Victoria que representan el el Paraninfo y el Arco del Triunfo.
Pero no olvidemos, decía Corral, que no bastan las defensas exteriores, los muros y los castillos, sino que debemos levantar nuestro propio castillo interior, el castillo de nuestro alma, como enseñaba Santa Teresa de Jesús, la santa recia y castellana, para defendernos de las asechanzas del mundo, del demonio y de la carne, que conviene recordar en esta Cuaresma. Traducidos al lenguaje político actual, esos males son el mundialismo, la democracia y la corrupción en todas sus formas.
Corral recordó también que tenemos voluntad de Imperio, y que la arquitectura política de un mundo mejor requiere la idea del Imperio, porque no se trata de que cientos de millones de africanos, asiáticos y sudamericanos ocupen Europa y España. Sino de construir modos de vida que aprovechen las inmensas riquezas naturales de esos continentes, utilizando los medios humanos y técnicos que posee Occidente.
Sólo el derecho de asilo para los perseguidos políticos y religiosos que ven peligrar su vida, justifica la presencia temporal de personas de otras naciones. A nosotros nos incumben por razones históricas Guinea, Sáhara, Cuba y Venezuela, que sufren esa situación. A cambio, podemos enviar allí a esa legión de apátridas enemigos de España que se manifiestan con toda clase de trapos menos con la bandera de España, los que atacan a las fuerzas de orden público y destruyen nuestras ciudades. A esos que no quieren ser españoles les mandaremos muy gustosos a los paraísos socialistas. A los más radicales, que no quieren ni la lengua española, podemos mandarlos a Corea del Norte.
 Puesta en marcha la comitiva, tras la pancarta de cabecera iban las banderas de las organizaciones convocantes y la bandera de España destacando sobre todas.
 Los chicos del Movimiento Católico Español y de Acción Juvenil Española se lo pasaron en grande corearon las consignas más repetidas:
Alto a la invasión
de nuestra Nación

No es inmigración
Es una invasión

Contra la invasión
Repatriación.

España Unida
Jamás será vencida.

Ayudas sociales
para los nacionales.

Patria, Justicia, Revolución.
 A la altura del Corte Inglés, dando esquinazo al capitalismo, se dobló tomando la calle Princesa, la Ruta Imperial.
Pasando por delante del actual Ejército del Aire, reconstruida tras la demolición de la Cárcel Modelo, donde tantos buenos españoles encontraron la muerte a manos de los rojos o fueron sacados para ser fusilados en Paracuellos y otros lugares.
 Hasta llegar a la Plaza de Moncloa, punto final del recorrido, en una plataforma muy a propósito que se encuentra encima del intercambiador del metro.
 Así, el final del acto, entre paraguas y banderas, tuvo como fondo el magnífico Arco del Triunfo erigido para perpetuar la memoria de la Victoria del 1º de Abril de 1939, de lo que se cumple el LXXV Aniversario.
 Y de fondo el Antiguo Paraninfo de la Universidad, que primero fue templo votivo de los Caídos de la Cruzada, hasta que se terminó el Valle de los Caídos.
 En tan augusto escenario hablaron los jefes de los otros movimientos patrióticos. Presentó y dirigió Manuel Andrino, Jefe Nacional de La Falange, que criticó acerbamente a la Delegada del Gobierno que prohibió la manifestación en Lavapiés, convirtiéndolo así en un ghetto donde pueden campar por sus respetos traficantes de droga o los conspiradores del 11-M que pusieron las bombas en los trenes hace 10 años.
Asímismo, Andrino recordó la figura perjura y traidora de Adolfo Suárez, que fue Secretario General del Movimiento y repitió que estábamos dispuestos a morir y a matar para defender la unidad de España, como dijeron él y Pedro Pablo Peña el 12 de Octubre en Barcelona, motivo por el cual intentan procesar a ambos.
 La gente soportó con firmeza la enconada lluvia, que debía ser una bendición del cielo, pero que puso a prueba el aguante de los patriotas de verdad. Eduardo Arias, que comienza sus discursos muy reflexivo para ir encendiéndose y soltar verdades como puños, como mazazos en la mesa de las sentencias, explicó que no somos xenófobos ni racistas, sino que tenemos sentido común. Que en España no cabe ni un inmigrante más, que no es verdad que los inmigrantes hagan los trabajos que los españoles no quieren hacer, sino que los españoles no estaban antes dispuestos a hacer esos trabajos en esas condiciones y con esos salarios que los inmigrantes sí aceptan y los españoles ahora también. Que por este camino, como le gustaría a los mundialistas globalizadores, terminaremos por tener las peores condiciones salariales y laborales que se puedan dar en los países más subdesarrollados y miserables. Que hay que poner fin al efecto llamada cogiendo a los que se atreven a invadirnos violenta e ilegalmente y devolverlos a sus países, sin aceptar jamás que por pisar suelo español ya tengan unos derechos que antes no tenían.
Por su parte, Pedro Pablo Peña criticó a la casta política y a la corrupción, citando el ejemplo de Malena Álvarez, una tuercebotas que siempre ha estado en cargos oficiales y que ha llegado a acumular más de 30 millones de euros de fortuna, lo que sólo se puede hacer robando, como hacen desde el jefe del estado para abajo. Amenazó también a los separatistas con impedirles hacer un referéndum si no se lo impide el Estado Español, porque estamos dispuestos a romper las urnas. También atacó a los organizadores de las marchas izquierdistas que terminan con ataques de guerrilla urbana, con más de 1.500 terroristas en acción que arrasan la ciudad y se enfrentan con éxito a una policía incapaz de contenerles, mientras se suceden las detenciones y los procesos contra patriotas que protestan pacíficamente como en el caso de la librería Blanquerna, el pasado 11 de septiembre.
 El acto terminó con el "Cara al sol", cantado con el brazo derecho en alto y la mano abierta, el saludo hispano que adoptó el Imperio Romano y se retomó en el siglo XX como signo universal de justicia y paz.
 Después, el Himno Nacional sonó y fue escuchado con respeto, en posición de firmes, y cantado por algunos con la letra de José María Pemán.
Hay que mojarse. Para ser patriota hay que mojarse. O sea, comprometerse. Así terminaron algunos, chorreando por la lluvia inmisericorde, gracias a la cual pudimos comprobar quienes son los patriotas de verdad, los que no se arredran fácilmente, a diferencia de tantos patriotas de pacotilla que sólo se atreven a dar un "me gusta" en algún post de facebook. Fue una auténtica marcha militante. Para orgullo y satisfacción de cuantos participamos. Para guardar en la memoria. Para distinguirnos de tantos cómodos y cobardes.