sábado, 15 de febrero de 2014

¿Los nuevos cristeros? Milicias cristianas de autodefensa en Méjico

Sin disparos, autodefensas toman Apatzingán

Encabezados por Hipolito Mora, las autodefensas entraron a la ciudad de Apatzingán, bastión de 'Los Caballeros Templarios'. Foto Víctor Camacho
Apatzingán, Mich., 8 de febrero. Sin disparar un tiro, unos 600 integrantes de grupos de autodefensa ingresaron a esta ciudad de aproximadamente 130 mil habitantes. De inmediato, unos 300 policías federales y militares patrullaron las calles, lo que permitió la detención de Antonio Plancarte, hermano de Enrique, Kike, Plancarte, líder del cártel de los Caballeros templarios, y 15 personas más.
Desde las 8 de la mañana, unos 500 comunitarios, a decir del comandante Cinco, acompañaron a soldados y policías federales a limpiar la ciudad con revisiones y cateos para impedir que el grupo delictivo intentara una agresión. La mayoría de las guardias iban desarmadas y sin playeras con el distintivo de Policía Comunitaria.
Una hora después, tres contingentes de los comunitarios se apostaron en las afueras de Apatzingán: uno en la localidad de Chendio, a cinco kilómetros de la ciudad, sobre la carretera a Aguililla; otro en el poblado Los Plátanos, rumbo a Tepalcatepec, y uno más en La Hacienda, rumbo a Nueva Italia.

 
Arturo Cano y Ernesto Martínez
Enviado y corresponsal
Periódico La Jornada


Los convoyes encabezados por el comandante Cinco y Estanislao Beltrán Torres, papá Pitufo, permanecieron en la periferia de la cabecera municipal, donde instalaron barricadas. Beltrán Torres aseguró que vieron cómo huían de Apatzingán integrantes de los templarios.
El comercio y la vida cotidiana de esta población de Tierra Caliente, considerada el centro de operaciones de los Caballeros templarios, se mantuvo con normalidad, como si ya esperaran tal acontecimiento.
Poco después, en un retén de las fuerzas federales, autoridades detuvieron a 16 presuntos templarios, incluido Antonio Plancarte, hermano de Kike. Funcionarios federales informaron que la sociedad aportó datos que permitieron catear viviendas, localizar y detener a esos presuntos criminales.
De autodefensa a cristero
A las 10:30 horas, Hipólito Mora Chávez, jefe de los autodefensas de La Ruana, municipio de Buenavista Tomatlán, junto con 100 hombres desarmados, arribó al centro de Apatzingán y se dirigió directamente a la catedral, donde fue recibido por el sacerdote Gregorio López Gerónimo.
Su grupo portaba playeras blancas con el logotipo de CCristos, consejo ciudadano responsable de impulsar el sano tejido del orden social.
El comandante Cinco, quien se encontraba en Chendio, a cinco kilómetros de Apatzingán, con unos 300 comunitarios a la espera de entrar a la ciudad, se molestó porque Mora Chávez se adelantó. Pidió a las fuerzas federales que lo arrestaran por no seguir los tiempos acordados.
Mora explicó más tarde que el grupo que encabezó no venía armado y su presencia es pacífica. No vamos a participar ni en cateos ni en detenciones ni en ninguna operación de seguridad. Sólo venimos a acompañar al padre (Gregorio).
Aseguró que no hay ruptura con los demás coordinadores de autodefensas. Respeto lo que digan mis compañeros, yo tengo que hacer las cosas a como creo que están bien. Nosotros ya peleamos varios meses, ahora sólo vengo a apoyar al padre Gregorio, pero felicito a los muchachos que están peleando.
–¿A qué se debe esa alianza con el padre Gregorio?
–La Iglesia siempre ha querido el bien y nosotros también queremos eso.
Rosario contra el miedo
A las 17 horas, el sacerdote Gregorio López Gerónimo ofició un rosario para pedir a Dios que los habitantes de Apatzingán pierdan el miedo y se enfrenten a la delincuencia organizada. Dijo que se tiene que desterrar el mal que representan los Caballeros templarios y para ello es necesario destruir la capilla ubicada en un cerro cercano a esta cabecera municipal, donde se adora a Nazario Moreno, El Chayo, y construir una capilla a Cristo Rey.
Hizo hincapié en que los templarios deben se castigados conforme a la ley, aunque algunos moralmente estén arrepentidos y ahora utilicen playeras blancas (de autodefensas). De alguna manera, dijo, todos los habitantes de Apatzingán son responsables de la corrupción de autoridades municipales, candidatos, policías. La delincuencia no sólo compró la yunta, sino todos los bueyes.
Goyo, como le dicen, dijo que en una de las detenciones a los delincuentes, se decomisaron siete libretas donde vienen los nombres de cientos de integrantes del cártel, por lo que tienen que pagar lo que hicieron. Lo mejor es que se retiren y que no vuelvan hasta que se purifiquen. Criticó también la cultura de la violencia y del dinero que ha promovido el narcotráfico y que ha diezmado los valores más importantes del hombre.
El sacerdote exhortó a unos 2 mil feligreses reunidos en la catedral a formar un consejo ciudadano que se encargue de vigilar a la policía y al gobierno municipal en turno para evitar corruptelas.
Dijo que hay en la mira profesionistas y gente de negocios locales que deben ser llamados a cuentas; además, unas 400 propiedades deben ser devueltas a sus legítimos dueños y que fueron arrebatadas por los templarios.
Al finalizar, la gente se concentró en la plaza pública, donde Hipólito Mora ofreció un mensaje en el que dijo que hace un año las autodefensas prometieron recuperar Apatzingán y ahora no saldrán de aquí hasta que esté totalmente limpio. Hizo un llamado a confiar en las autoridades, pues los tiempos han cambiado. Exhortó a denunciar a los delincuentes, mientras la gente en la plaza gritaba que no quería más al alcalde Uriel Chávez, a lo que Mora respondió que el presidente municipal va para afuera, este y otros coludidos con la delincuencia; ese es el acuerdo.
Con información de Gustavo Castillo

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