domingo, 12 de enero de 2014

Conmemoración de Mota y Marín, rumanos gloriosamente caídos en España

 La conmemoración anual de las muertes trágicas y gloriosas de Ion Mota y Vassile Marín han vuelto a ser recordadas 77 años después en Majadahonda, ante el monumento que recuerda su gesta. Rodeados de una densa bruma, que se fue disipando lentamente, muchos camaradas españoles y rumanos, en su mayoría jóvenes, algunos venidos desde Italia o Rumanía, se congregaron desafiando los rigores del crudo invierno.

 El monumento, cuidado y limpiado por los rumanos residentes en España, ostentaba en su altar la iconografía típica de estos ritos funerarios, banderas, fotos y vela.
 Dos popes, uno greco-católico y otro greco-ortodoxo, dirigieron los rezos, muy largos y ceremoniosos en el ritual oriental.
 El Padre Marius Visován, católico de rito oriental, natural del norte de Rumanía, en la Transilvania luchadora y anticomunista, donde ejerce su apostolado, recordó la figura menos conocida de Vassile Marín, que fue un intelectual conocedor de las corrientes ideológicas de su época, que fue ganado para el movimiento legionario y se embarcó en la lucha con un selecto grupo de camaradas rumanos.
 Miguel Menéndez Piñar, tras depositar una corona ante la Cruz, leyó un mensaje de Blas Piñar, que hacía alusión a la lucha por una civilización fruto de la historia cristiana bimilenaria de nuestros pueblos.
 El nuevo presidente de la Asociación de Amistad Hispano-Rumana expuso el propósito de continuar la lucha que grandes hombres como Horia Sima, el Príncipe Sturdza o Nicolás Rosca habían desarrollado en España y de mejorar y engrandecer el monumento, hollado por la bárbara incultura moderna, con la celebración de encuentros y botellones que ensucian el arco triunfal.
 Marcel Petrosor, preso durante muchos años en las sórdidas cárceles comunistas, recordó los momentos difíciles que se vivieron, lo que representa el comunismo y el propósito de mantenernos fieles y luchadores para defender nuestras convicciones.
 Otro camarada rumano animó a todos a organizarse y especialmente para cuidar el monumento y para levantar la catedral ortodoxa.
 Por último, el Pope Mirtea recordó los principios cristianos necesarios para  vivir y luchar con decoro y ejemplaridad.
 Desde el monumento podía contemplarse una bella vista del conjunto de los congregados en torno a la Cruz.
 Entre los presentes, los líderes de la España en Marcha, Manuel Andrino, Pedro Pablo Peña y José Luis Corral; José Luis Jerez, Bernardo Gil Mugarza, Carlos Pérez de Tudela, Alfonso Blanco, Alfonso Sánchez, Luis Fernández-Villamea, Mari Carmen Alemán, Vidal Mayor, Camilo Menéndez, Esperanza Piñar y muchos más.
El acto terminó con el Himno de la Guardia de Hierro y con el Cara al sol brazo en alto.

Pueden ampliarse las fotos pinchando sobre ellas