viernes, 1 de noviembre de 2013

Caídos de Aravaca ¡PRESENTES!

 Una vez más se han abierto las puertas del Camposanto de los Mártires de Aravaca, victimados en número de 800 hace ya 77 años, un siniestro otoño bajo el dominio rojo del Madrid de 1936. Fuera de las tapias yacen otros 200 milicianos republicanos indisciplinados que fueron asesinados por sus propios mandos en las mismas fechas. Para ello no hay memoria histórica socialista ni afanosa búsqueda de cadaveres insepultos y anónimos. Porque sólo interesan aquellos cuyos huesos puedan utilizarse con fines partidistas para atacar al franquismo, que nos libró de aquella noche oscura de nuestra historia, que fue la Revolución marxista, contra la que se levantó vigoroso un pueblo español fiel a sí mismo, aun a costa de grandes pérdidas y sacrificios, con un Caudillo al frente, Francisco Franco, de eterna e imperecedera memoria para los buenos españoles, no así para los malvados y sus descendientes que tantos inocentes asesinaron, tantos templos profanaron y quemaron, tantas propiedades robaron y se repartieron. Asesinos, ladrones, mentirosos, sacrílegos y enemigos de la Humanidad a la que cantaban como género humano en su pérfida "Internacional". Un Altar de la Patria se yergue en Aravaca. A él acuden los patriotas cada 1 de Noviembre.

 Primero se rezó el Vía Crucis, dirigido por religiosas Hijas de la Caridad, que desde el pasado 13 de octubre ya cuentan con 5 beatificadas que yacen en este lugar, que vienen a sumarse a otros 10 mártires beatificados también.
 Celebró la Santa Misa el Padre Gregorio, que recordó las persecuciones, solapadas o abiertas, que sufre el cristianismo, también en estos días. Por eso se cumplen las Bienaventuranzas: "Bienaventurados los perseguidos por Mi Nombre, porque de ellos es el Reino de los Cielos".
 Varios cientos de fieles siguieron piadosa y respetuosamente la ceremonia del Santo Sacrificio de la Misa.
 Entre los enterrados, Ramiro Ledesma Ramos, el fundador de las JONS, que murió a las puertas de la cárcel de Ventas, luego de confesarse para enmendar un pasado agnóstico, que se dirigió a sus verdugos diciéndoles "Me mataréis, pero será cuando y donde yo quiera", arrojándose a los guardianos y siendo muerto allí mismo, a las puertas de la cárcel, viajando su cuerpo inerte en la misma camioneta donde fueron trasladados hasta este cementerio sus compañeros de viaje, fusilados aquí. Aquí está también Ramiro de Maeztu, que dijo a sus asesinos: "Vosotros no sabéis por qué me matáis, pero yo sí sé por qué muero". Y dos Borbones, Alfonso y Enrique Borbón y de León. Y Serrano Súñer, y tantos más.
 Tras los oficios religios hubo un acto político de La Falange. Se recitó la "Oración a los Caídos" de Sánchez Mazas. Luego, Sergio Reguilón recordó brevemente la figura de Ramiro Ledesma Ramos para preguntarse si él y aquellos caídos se sentirían orgullosos de nosotros. Y ese orgullo tiene que fundamentarse en nuestro compromiso de falangistas con España. Por eso estamos en alianza con otros grupos patriotas para salvar a España.
 El discurso fue seguido con expectación por numeroso público, entre el que había una gran proporción de jóvenes.
Por fin, el "Cara al sol" puso un broche de oro a la jornada. Entre los asistentes, otros líderes de "La España en Marcha", como José Luis Corral, Pedro Pablo Peña y Javier Marcos.