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jueves, 31 de octubre de 2013

Discurso de José Luis Corral el 12-O en Montjuich

El Movimiento Católico Español y Acción Juvenil Española con "La España en Marcha"
Estamos hoy aquí porque es 12 de Octubre y no en vano ha sido declarado como Día de la Fiesta Nacional de España.

Porque el 12 de Octubre es el Día del Pilar, es decir, el comienzo de la Fe Católica en España, que es la que nos da un sentido de la vida, una cosmovisión y un modo de ser muy distintos a los de otros pueblos.

La Hispanidad

Porque el 12 de Octubre se descubrió América, convirtiéndose tal episodio en el comienzo de la Gran Obra Universal de España, que es la Hispanidad. No sólo descubrimos un mundo nuevo, que estaba anclado en la prehistoria, en la Edad de Piedra, en los sacrificios humanos, la esclavitud y el desprecio por la dignidad del hombre. Es que comenzamos un Nuevo Mundo, lleno de cultura, gracia y esplendor, echando las semillas de nuestra religión, nuestra lengua común, el castellano; nuestra sangre y nuestras costumbres, que hoy se encuentran vivas en 500 millones de seres.

Y lo celebramos hoy, un 12 de octubre de 2013, cuando esa civilización, esa cultura, esa moral y esa unidad están más amenazadas que nunca, cuando existe el peligro de disolución de nuestra Patria.

Violencia e intimidación  en Cataluña

Lo hacemos en un clima de violencia e intimidación física, política, económica, educativa y social que ha llevado a cientos de miles de catalanes al exilio y a millones a guardar silencio, plegarse a las imposiciones linguísticas, a las multas, a la enseñanza obligatoria en catalán hasta el punto de fomentar el fracaso escolar y la discriminación laboral entre varias generaciones de jóvenes catalanes.
La violencia no la originan una docena de españoles que interrumpen un minuto un acto separatista más en la celebración de la Diada en Madrid. No, la llevan causando, desde hace décadas, los catalanistas, separatistas o no, que primero se creían superiores y se lo siguen creyendo. Los que llamaban charnegos a los inmigrantes. Los mismos burgueses que se beneficiaron de la esclavitud en Cuba o de los beneficios aduaneros en la Península, comprando fábricas textiles y metalúrgicas en Andalucía y Extremadura para luego cerrarlas y acusarlas ahora de que viven de la subvención y de los impuestos, más bien pocos, de esos mismos burgueses. Ese complejo de superioridad se alió con el complejo de inferioridad de numerosos inmigrantes, que incapaces de soportar la afrenta y la humillación, presos del síndrome de Estocolmo, decidieron unirse a sus explotadores. Ahí están para demostrarlo los Carod Rovira, que se cambió los apellidos, los Montilla, las Chacón y otros de la misma condición.

Y mientras tanto, los sucesivos Gobiernos centrales, cómplices del mal, más atentos a los votos y a sus necesidades parlamentarias coyunturales que al bien de la Patria y al peligro de un separatismo creciente y desafiante. Y el inquilino de la Zarzuela, a matar osos y elefantes y a arruinar a la Seguridad Social con su maltrecho esqueleto y con su infeliz anatomía. Y a firmar lo que le echen, sea matar niños inocentes por 120.000 cada año, sea constituciones o estatutos o lo que sea, con tal de que quede claro, eso sí, que lo que juró ante Dios y los Santos Evangelios de defender el Estado Católico nacido de la Cruzada de 1936 le importa un bledo y que piensa hacer todo lo contrario. Por eso tampoco estará presente en la multitudinaria beatificación de 522 mártires de mañana en Tarragona, como no estuvo en ninguna de las anteriores. Mártires de los mismos asesinos que repetirían su acción si pudieran, como lo prueban sus palabras y sus hechos, las bombas en el Valle de los Caídos, en la Almudena y en el Pilar. Ellos son los mismos hijos de Satanás de siempre y nosotros somos los mismos españoles y cristianos auténticos que les vencimos entonces y les volveremos a vencer.

Llamamiento a la unidad y a la lucha

El Movimiento Católico Español y Acción Juvenil Española llaman a todos los buenos españoles a movilizarse contra la miserable traición de los separatistas en Cataluña, cuyo Parlamento ha aprobado por mayoría una declaración proclamando su propia soberanía bajo el eufemismo de “derecho a decidir”.
Dado que la Unidad de España debe ser sagrada, como don precioso del Dios de la Historia, regalándonos esta Nación bimilenaria, conservada no sin el sacrificio, el sudor y la sangre de millones de antepasados nuestros, es obligación inexcusable de todo español acudir a la defensa de la Patria, en peligro por los ataques de traidores interiores y por la debilidad de un gobierno y de un sistema democrático que se ha manifestado como un cáncer corrosivo y aniquilador.
Para preservar y defender esa Unidad somos varias las organizaciones que nos hemos conjuntado en “La España en Marcha”, signo real de esa misma unidad que queremos defender, mientras que otros que dicen querer defender lo mismo se aíslan en suicidas particularidades, inútiles individualismos y supuestos purismos.
El camino de la Unidad, la de España y la de las fuerzas nacionales, será largo y difícil. Por ello necesitamos el concurso, el compromiso, la asistencia y la ayuda de cuantos sienten de verdad esa necesidad, sin escudarse en necios subterfugios.
Día de la Raza
Hoy es también el Día de la Raza. Bien pronto comprendió nuestro pueblo, afirmado en su creencia cristiana, que el genio de nuestra raza no está en el epitelio, ni en el cabello ni en el color de los ojos. No, el genio de nuestra raza está en los pinceles de Murillo y en el cincel de Salzillo, en la lengua de Cervantes, y en la mística de Ávila, en la Tizona del Cid y en las Navas de Tolosa, en los muros del Alcázar y en la nieve del Volchov…….
……en el trabajo bien hecho, en la familia y en la madre, en el culto al honor y en la palabra dada, en la rebeldía de Viriato, en la campana de Huesca, en el Timbaler del Bruch, en la lata de Cascorro y en el puñal de Guzmán.
Siempre en lucha desigual
cantan tu invicta arrogancia,
Sagunto, Cádiz, Numancia,
Zaragoza y San Marcial
.

Breve Historia de España y Cataluña
Hispanos eran los patronos de Barcelona, Santa Eulalia y San Cucufate, ahora llamado Cugat, que tenían plena conciencia de hispanos, pero que no sabían que 1200 años después también serían catalanes.
Porque no es que España se haya formado invadiendo a otros pueblos o naciones. No. España era preexistente a cada una de las regiones que ahora la forman.
Ya con Roma hubo unidad de Hispania, de España. Unidad política y cultural, aunque no independencia, que no se produciría hasta la caída del Imperio Romano y la entrada de los visigodos, que tuvieron sus primeras capitales en Tolosa, ahora de Francia, y precisamente en Barcelona, antes de pasar a Toledo. No existía Cataluña; lo más próximo y parecido era la Tarraconense, demarcación hispánica donde llegó precisamente San Pablo. A España, no a Cataluña. Porque España sí existía entonces Y Cataluña no. Ni Castilla, ni Andalucía, ni otras regiones actuales. Porque España es anterior a sus regiones. Las regiones, de regio, de lo propio del rey, se formaron después, con la Reconquista.
Como no existían tampoco el catalán ni el castellano. El latín era la lengua común de toda Hispania. De su corrupción en el uso, de no hablarlo bien, surgieron las diversas lenguas romances, como portugués, gallego, castellano, catalán, francés o italiano.
Y hubo de forjarse esa traición precisamente en Cataluña, en las oligarquías catalanas, que a partir del Corpus de Sangre de 1640 se ofrecieron al tradicional enemigo francés, provocando el gran costurón en la secular unidad, el que aún perdura en la frontera con Portugal. Porque fue aprovechando esa traición, en medio de la guerra de los 30 años contra las principales potencias europeas, cuando se produjo la felonía y la ruptura por ahora definitiva del ibérico solar. Fue entonces cuando perdimos la Cataluña norpirenaica y en ella se perdió la lengua catalana, que allí sí fue perseguida, cosa que jamás ha ocurrido al sur de los Pirineos, por mucho victimismo que exuden por su hígado estropeado los separatistas.
Traición que se volvió a repetir medio siglo después, cuando ya asentado Felipe V, jurados los Fueros y acatado por todos, las instituciones catalanas cometieron la vileza de volver a entregarse a los manejos de potencias extranjeras. Perdimos Menorca y Gibraltar y una larga guerra se prolongó enconadamente por la tozudez de unos individuos que no luchaban por la independencia, sino por otro Rey que ya no era ni siquiera pretendiente, pues había encontrado otro trono donde aposentar sus inquietas posaderas.
El protagonismo fue para un individuo que siguen reivindicando los separatistas, por el solo hecho de haber prolongado inútilmente una guerra que ya no tenía ningún sentido. Le costó una herida y un cómodo retiro, sin que fuera molestado por nadie. Rafael Casanova se llamaba el fantasma.
Nadie parece recordar que en aquella ocasión quedaba manco para siempre quien ya era cojo y tuerto por otras batallas.
Era un vasco de Pasajes. Se llamaba Blas de Lezo.
Con 17 años cojo. Pierna amputada. Con 19, tuerto. Perdió el ojo. Y el brazo el 11 de septiembre de 1714, justo cuando la Diada.
Cojo, manco y tuerto a los 26 años. Uno de los mejores marinos de todos los tiempos. Participó en la guerra de Sucesión, en batallas francohispanas contra los ingleses, humilló a Génova y a Orán y derrotó a los ingleses numerosas veces.
Exhorto final
Y ese es el problema, la raíz de todos los males que padecemos, el pudrimiento de nuestras raíces católicas, de nuestra moral, de nuestras costumbres.
El problema es que se ha trocado la antigua religión por una nueva religión, llamada democracia.
La Unidad de España es sagrada. Por ella estamos dispuestos incluso a morir.
Quien no quiera ser español, que no lo sea. Désele un estatuto de apátrida y que pierda sus derechos políticos en España. O que se largue, que el mundo es muy grande.
Ninguna región tiene derecho a separarse. Ni siquiera con el consentimiento de los españoles. Como dijo José Antonio, “si España quiere suicidarse, se lo impediremos”.
La secesión es traición. Los que la promueven son traidores Los que los dejan impunes son traidores también. Y los traidores merecen la muerte ignominiosa.

El Ejército español tiene la obligación de impedir la secesión. Y odo buen español también. Esa obligación no comienza el día en que se proclama oficialmente, sino desde que se siente la amenaza. Y la amenaza es evidente.
Hay que militar ya, comprometidamente, en las organizaciones patriotas.
Españoles, ¡La Patria está en peligro! ¡Acudid a salvarla!
¡¡¡ ARRIBA ESPAÑA !!! ¡¡¡ VIVA CRISTO REY !!!

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